martes, 5 de septiembre de 2017

CRÓNICA NEGRA
Por Azulenca


 Cadaqués, lugar de veraneo del independentismo catalán.
Los Telediarios… Dada mi visión socarrona de la política, reconozco que los Informativos siempre me han divertido. Sin embargo, últimamente los Telediarios… En fin… son de llorar, son una pena… Ese  Beatle trasnochado de Puigdemon, ese adalid del independentismo de segunda regional, es decir, de una región sin futuro ni presente, sin dinero ni proyecto y en medio de la zozobra… Me aburre el independentismo catalán, me da igual, estoy saturada y creo que le pasa igual al resto de España. Lo peor ha sido el final del verano, los atentados en Las Ramblas y Cambrils, esa ha sido la tragedia que no ha conseguido silenciar el proceso catalán, ni siquiera una masacre logra silenciar la política independentista. Cuando sobreviene la muerte es necesario el silencio, el dolor, el luto, la reflexión… Pero no, en Cataluña, no. Este atentado se ha manipulado para decir lo buenos que son, que no necesitan de nadie y que la culpa la tiene España o lo que es lo mismo, Madrid. El colofón a la tragedia fue una  manifestación patéticamente  política. Lo cierto es que sobraba la patochada de esa manifestación, los políticos y la manipulación, también estaba de más el Soberano, que para hacerlo de menos le colocaron a los flancos… en fin, mejor una imagen. Y más que una manifestación luctuosa fue la recreación de un dolor ausente. Y luego la alcaldesa, esa alcaldesa que detesta el turismo, que le sobra el turismo y se encuentra con lo que se encuentra y llora… Y viendo la zafiedad política, en general que nos representa, que llora sin emoción, que no sufre pero rabia y suma y sigue en más de lo mismo, me digo que la ruina de este país es su clase política.
  Dejando a un lado el atentado en Las Ramblas, el resto de noticias estivales han sido los incendios, los accidentes de tráfico, los maltratadores, las desapariciones, la mujer desaparecida con sus hijos, la supuesta secuestrada en México y luego asesinada, la pareja encontrada dentro de un coche en el fondo de un pantano… En fin, un verano con playas repletas de personal y carne tendida al sol por una parte y por otra una España negra y harta de tanta amargura. 
Voy a dejar este tema que me revuelve y lastima porque yo soy Azulenca, y Azulenca es alegre; pero quería rendir un homenaje a las víctimas, unas víctimas silenciadas, apenas nombradas, simples turistas paseando por Las Ramblas en una tarde fatídica. Descansen en Paz.
El pasado mes de junio estuve en L’Escala, Girona. Cualquier día me sacudirán algún guantazo porque no me corto un pelo y en cuanto piso territorio catalán pienso en voz alta. Nada más llegar pregunto a un amigo si habían cambiado el código de entrada a la urbanización donde tiene el apartamento, va y me dice que el nuevo código era la fecha  de la díada. Al oír aquello tiré la maleta y le pregunté con guasa: ¿Ya no había otro código mejor para poner? Sin cortarme, me pongo seria y con emoción, lanzo: ¡Visca una Catalunya grande y libre… ! La juerga en mitad de la calle se hizo sentir. Al día siguiente, viendo toda la rotulación en catalán, empiezo a leer en voz alta y con mucha retranca todos los carteles en catalán, tampoco había otra opción y añadía: A base de leer carteles en catalán voy a aprender a hablarlo. En plan hacer la puñeta me dediqué a hablar catalán allá don iba, ni os cuento la juerga y el mosqueo del personal. El colofón fue la estación de tren de Girona. Entré en una tienda a comprar un abanico que me había gustado y me dice el tendero catalán, que los abanicos eran españoles y le digo con asombro y socarronería: 
- No me lo puedo creer, abanicos españoles, aquí, qué raro… 
Y va y me suelta el comerciante: 
- Que los habían fabricado en Valencia, que los de los chinos son muy malos…
Les cuento lo sucedido a mis amigos y sabiendo como las gasto con este tema, me dicen: 
- ¿Eso le has dicho? Cualquier día la tendremos contigo, aquí esas bromas… 
No, no la tendremos porque yo me lo tomo con humor y no saben por dónde cogerme, por dónde tomarlo, no les queda claro mi comentario. Y es que el sentido del humor catalán… es… soso, inconsistente. Muchos se ríen cuando digo que son tacaños hasta para decir te amo: T’estimo -se dice en catalán. Hasta para decir te amo se quedan escasos. Hay excepciones, pero  no entienden la socarronería maña. Como suelo decirle  a un buen amigo catalán independentista a los postres: Los aragoneses somos y hemos sido expansionistas y vosotros en estos momentos sois reduccionistas y así os vais a quedar, jibarizados.
En octubre seguiremos hablando del Procés Catalá, viendo en el Telediario al Shrek de los Paisos Catalans, Junqueras; seguiremos aguantando al Beatle trasnochado de Puigdemon y a toda su pandilleta de playa y chiringuito proclamando la patochada regional. Y seguiremos oyendo España nos roba… Pero nos hemos acostumbrado a oír robar como predicado de la política nacional. Robar, estafar, comisiones, sobres… Y mientras el Elfo económico Montoro persigue a los artistas y deportistas, los políticos no rinden cuentas a nadie, nos hacen ver unas cuentas escasas, pero ya sabemos de qué van…
No sirven, no nos sirven estos políticos que eligen a los suyos para hacer de las suyas. Hemos tenido un imán de Ripoll activista, por más señas, buscado, deportado y danzando por todo el territorio nacional como si nada, coleccionándose bombonas de butano para dar mayor gloria a sus creencias, tanto es así que con sus obras se fue directo con las huríes y otras mozas del lugar. El imán… ¿pero de verdad era un imán? 
Yo soy incrédula por naturaleza y no me creo nada de lo que me cuentan ni los nacionales ni los regionales, el balance: las víctimas de las Ramblas, sus familias. El resto… una patochada, una representación falsa del dolor, de la tragedia… Los muertos se merecen respeto, luz y oraciones…



domingo, 11 de junio de 2017



MEMORIAS DE UNA MUJER SIN PIANO
María Jesús Mayoral Roche 





Esa frase de que detrás de un gran hombre hay una gran mujer... Acabo de leer "Memorias de una mujer sin piano", las vivencias de la viuda de Luis Buñuel y se puede decir que el cineasta no sale muy bien parado: lo retrata como el clásico machista que nunca habló con ella de política, ni de religión, ni del surrealismo; que no la dejó trabajar ni realizar ninguna de sus aficiones, que le decía con quien debía relacionarse y con quien no. A pesar de todo, esta mujer confiesa que fue feliz al lado de Buñuel y que estaba enamorada de él. ¿...?

En sus mismas memorias la que mejor se retrata es ella: salta a la vista que es tonta. Hay muchos ejemplos en los que apoyarse, pero basta un par para ilustrar lo que digo. Luis Miguel Dominguín le regaló unos grabados y como no le gustaban los tiró, más tarde se enteró de que eran de Goya. ¡Qué tonta! -se dice a sí misma. Cuando murió su hermana no fue capaz de tomar una solución con los  magníficos muebles de la casa que habían pertenecido a sus padres, después de deshacerse de ellos, se dijo que los podía haber embarcado y llevárselos a México. 
Lo que hubiese sido interesante de estas memorias es que Jeanne nos hubiese contado lo que le aportó vivir 50 años al lado de un cineasta de la talla de Buñuel; pero confiesa que él la dejó al margen. Me falta en estas memorias la semblanza cotidiana de un creativo en plena efervescencia de rodaje, que nos hubiese acercado con anécdotas y delicadeza a los sentimientos, pasiones y temores de un genio. Pero claro... ella misma confiesa que Luis nunca le habló del surrealismo y que ella no entendió el cine de Luis. Esta declaración me parece tremenda. Si nos confiesa que él no la dejaba desarrollar sus gustos y habilidades, si no tenía ni voz ni voto en casa y si tampoco entendió su cine, qué podía admirar ella de Luis Buñuel. 
No logro entender lo qué llevó a esta mujer a escribir sus memorias: Buñuel no sale bien parado pero ella tampoco se salva. Por qué reprocha o se queja del machismo o autoritarismo de Buñuel después de su muerte, qué sentido tiene. Por qué se declara enamorada de él y luego lo traiciona desvelando sus defectos. Por qué confiesa que fue feliz al lado de Luis para luego declarar que él la tuvo al margen de casi todo; por otra parte deja claro que lo único que quería era una mujer dedicada a él como ama de casa. Y la mejor declaración de todas es que él le decía: Jeanne eres y has sido la mujer de mi vida. Probablemente, casi seguro, Buñuel se enamoró de la bondad de esta mujer, de su sencillez y por supuesto de su sumisión.
La lectura de estas memorias me ha hecho reflexionar sobre el perfil de esta mujer. Yo no sé si fue la clásica sumisa, sometida o dependiente. Porque ser sumisa puede ser cómodo, muy cómodo, más cuando un hombre te resuelve absolutamente todo y no te ves en nada porque te lo dan  hecho. Personalmente, me da la sensación de que esta mujer tenía pocos recursos, no sabía desenvolverse, y en cualquier caso Buñuel lo disponía todo. ¿Sometida? era más bien de dejarse llevar, abulia y comodidad más que otra cosa, le faltaba carácter. Y al no ser resolutiva, por fuerza se convierte en una mujer dependiente. Por otra parte el enamoramiento, a veces, puede ser un sometimiento voluntario. ¿Y qué hubiese dicho o cómo se hubiese quedado Buñuel al leer las memorias de su Jeanne? Decepcionado, supongo.
Ser la esposa de un creativo no es fácil, más bien es complicado convivir con un genio. Un genio, un creativo necesita su tiempo, su silencio. El poder creador llega a ser tan fuerte que obliga a apartarse del mundanal ruido, aislarse, quizá por eso Buñuel reconoció que Jeanne era la mujer de su vida, nunca se rebeló contra él, no le ocasionó problemas ni le montó escenas.
Otra cosa que me descoloca de esta mujer es que no hiciera nada para entender el surrealismo. Confiesa que Buñuel sólo hablaba de arte, política y religión con sus amigos, que su círculo cultural sólo era de hombres. ¿Y no se le ocurrió a esta señora escuchar a hurtadillas? ¿Leer a escondidas? ¿Intentar sorprender a su marido con algún comentario inteligente a los postres? A veces hay que ganarse ese sitio. A medida que lees este libro te das cuenta de la simplicidad de esta mujer, hasta llego a entender que Buñuel la amase pero que no perdiera con ella su tiempo en hablar de cine, arte, política, religión... Y es que entre Buñuel y ella había un abismo cultural, lo único que hubiese podido hacer por ella era cultivarla un poco y un creador no está para esas cosas.
Al final, Jeanne explica los motivos que la llevaron a escribir sus memorias; primero porque Luis escribió las suyas, en las que por cierto ella se queja de que no hablara ni mencionara para nada a su familia y segundo porque la animaron sus hijos con el fin de dejárselas a sus nietos. Ella las publica siendo consciente de que a Luis no le hubiese gustado nada y que se hubiese opuesto a ello tajantemente. 
Por lo que he leído, creo que ésta era una mujer llena complejos y frustraciones, que Buñuel la anuló por completo y que no tuvo que esforzarse mucho para conseguirlo. Después de una vida junto al cineasta se arrepiente de haberle hecho caso, de no haber impuesto su carácter a la hora de querer realizarse como encuadernadora, profesora de gimnasia o escultora. Ella misma se declara que tenía aptitudes para la música, la escultura, la encuadernación o la gimnasia y que Buñuel se opuso a que desarrollara estas actividades. Opino que, después de haber vivido una vida no merece la pena rebelarse a destiempo cuando está todo perdido. Y está bien eso de escribir memorias, pero las de esta mujer son una traición al genio muerto y creo que alguien debería haberla asesorado a la hora de escribirlas para no quedar retratada como una tonta integral. Digamos que estas memorias son una especie de venganza, una cura contra la frustración. Existe la posibilidad de que la editorial y quien dirigió estas memorias la convencieran para contar el machismo de Buñuel, por la sencilla razón de que eso vende. Si Jeanne Rucar hubiese contado las bondades como esposo de Buñuel, probablemente, sus memorias no hubieran visto La Luz. En una ocasión, mi médico y amigo, me pidió que le asesorara y supervisara una novela autobiográfica, que de hecho está publicada. La de este hombre es una vida muy interesante, por eso me brindé a hacerlo gustosamente. De principio a fin le di mi opinión, se la razoné y él me hizo caso en todo, cambió y omitió cuanto yo le dije. Hay que ser muy cuidadoso a la hora de editar una autobiografía, más cuando hay políticas y guerras de por medio, cuando todavía quedan supervivientes. Redactar es un ejercicio sencillo, contar tu vida es fácil; pero escribirla es otra cosa.
Y ahora toca la pregunta del millón... Si Jeanne Rucar se sintió anulada, apartada de la vida del genio, ¿por qué no lo dejó? Porque si hay algo que no se soporta y puede degradar a la persona es el sometimiento, que te anulen. Supongo que la falta de carácter es lo que la incapacitó a la hora de tomar una decisión. A pesar de todo, ella se mantiene en la afirmación de que fue feliz junto a él; pero a mí me cuesta creerlo y me cuesta creerlo por una sencilla razón, porque ella no declara ni demuestra en ningún momento de su vida estar en plenitud y tiene su lógica explicación: cuando te anulan es imposible vivir en plenitud y en el caso de estarlo, es una ficción. Más todavía, cuando se toca fondo entre la ficción y la realidad el vacío puede ser rompedor. 
Cuando mi tío vio el título de este libro, me comentó:
- Cuando se estrenó Viridiana en Estados Unidos, yo estaba allí y fui a ver la película. Recuerdo que como los americanos son así, la película empezó sin título ni preámbulos, tan sólo un enorme cartel que cubría la pantalla: Buñuel. 
Pues habrá que quedarse con eso. Quiero aclarar que quizá no he sabido comprender a esta mujer porque yo no pertenezco a la cofradía del arrepentimiento o del santo reproche -que dice Sabina-. Me parece poco elegante reprochar, pedir explicaciones. Las circunstancias son como son y hay que aceptarlas, sin más. La lectura de estas memorias me suscita otra pregunta, la pregunta que debería haberle hecho la escritora que le ayudó a escribirlas y que hubiese sido un buen final. Jeanne, ¿te compensó vivir 50 años junto a Luis? Porque a mí me da la sensación de que a pesar de sentirse enamorada y feliz, el cineasta la dejó amarga.

martes, 9 de mayo de 2017

En la Trasnochada

María Jesús Mayoral Roche 



LAS AMISTADES PELIGROSAS 
                         

 Pobre Esperanza Aguirre... Ella confió en Ignacio y él se la dio con queso. No vigiló... confiesa Esperanza en su hundimiento. ¡Qué políticos con tan poco fuste! Todos los políticos deberían tener como libro de cabecera uno del que omitiré el título y que es infalible... Estoy segura de que no lo han leído: cuestión de cultura. ¿Confiarse? Confiarse así... A cualquiera... Sin más... Otorgas un cargo político importante, te advierten sobre presuntas irregularidades y le preguntas al implicado sin más, te da explicaciones ramplonas y ya está; no abres una investigación, no haces averiguaciones, pasas por su palabra... Pues yo que llevo una vida normalita no suelo confiarme a nadie, estamos viviendo en el caos y la confusión se adueña de los actos, ciega al personal, a veces hasta lo idiotiza. Soy desconfiada por naturaleza y como dice una amiga mía: La desconfianza y el caldo de gallina no hacen mal a nadie.
  
En mis tiempos madrileños, un Jefe, viendo mis habilidades y conocimientos intentó exprimirme las ideas y criterios. Reconozco que fue una época muy divertida, a pesar de lo aplastante que resulta la Infantería, no pudo conmigo. Yo era ajena a mis habilidades innatas y él me enseñó a cultivarlas. Este hombre se coló en mi vida sin darme tiempo a  reaccionar: sabía que era la única manera. Lo poco que me quedaba  por aprender y escudriñar del factor humano me lo enseñó él; sin  embargo cuando la alumna aventaja al maestro... pasa lo que pasa...Empezó a hacerme faenas; algunas simpáticas y otras tirando al emocional fuerte con intención de hacer daño. Yo resistía sin problemas. Él sabía que había una barrera que no podía traspasar, porque si lo hacía me perdía y no estaba por la labor. Al final, cara a cara, se sinceró conmigo y me confesó que nadie le había dado la vuelta en la vida, que yo se la daba de continuo y que eso le jodía enormemente -nunca soltaba un taco- y se echó a reír. Me recomendó que debería afinar más mi carácter, que sacaría más en la vida. Yo le contesté que los caramelos envenenados no me iban, de hecho se los hacía tragar a los mismos que me los ofrecían y que a mí me sostenía el peso de la verdad, de mi verdad y que con ella iba por delante. De paso... le pregunté: ¿A ti quién te sostiene? Y contesté por él: ¿La mentira? Entonces bajó la cabeza y me confesó: Necesito mentirme todos los días para sobrevivir. 
Yo agradezco a este hombre cuanto me enseñó, fue una época divertida, interesante, aquella amistad me curtió... Porque él no reparó en medios para conquistarme, quería verme enamorada a toda costa aun sabiendo que lo tenía crudo. No le importaba humillarse sin necesidad ni jugar sucio con tal de conseguir su fin. Yo sabía que lo único que quería de mí era satisfacer su deseo y nada más, que nada ni nadie se le resistía y que yo era su presa de turno. Una presa que le servía una información con la que él se lucía en reuniones importantes y le advertía de los posibles fallos humanos de los de alrededor. También sabía que yo nunca le mentiría ni le daría problemas. Él me preguntaba: ¿Qué opinas de tal? ¿Qué opinas de cuál? Dime algo sobre tal escritor, dame tu opinión sobre tal novela, suéltame una de tus frases para lucirme... Por mi parte, yo lo admiraba, era un sabueso... me abrió los ojos a una cultura para mí desconocida, era muy divertido, con unas habilidades sociales increíbles, generoso y muy buen Jefe; a pesar de lo cruel que podía llegar a ser cuando  se le torcían las cosas. 

A qué viene esta historia, se trataba de una amistad peligrosa. Porque siempre hay un momento... y llegó el momento. Él era un hombre que no entendía un "no" por respuesta y presionaba psicológicamente.Yo me daba cuenta de cómo me aplicaba sutilmente toda su astucia mientras yo permanecía inalterable, me buscaba, fijaba la mirada y yo la mantenía sin problema. ¿Podría haber cortado esa relación? Sí, pero los daños colaterales hubiesen sido peores, se trataba entonces de mantener el tipo y de amor propio: a mí no me tumba nadie. Él había tejido hábilmente una red, sabía avanzar y no retrocedía. Cuando las cosas le iban mal se hacía el loco, era su momento más trágico, era un hombre infeliz, insatisfecho. Yo me pregunté: ¿Vas a ser capaz de dominar esta situación? 

    Este hombre se coló en mi vida como un ciclón, sin poder evitarlo, sabía dónde vivía y casualmente un día, con una excusa, se presentó en mi estación de metro por la mañana; esta casualidad la consolidó y todas las mañanas me esperaba en el metro para desayunar juntos antes de ir a trabajar. Yo solía ir con mi bono para no perder tiempo en la taquilla a primera hora de la mañana, pero un día tuve que sacarlo. Cuál no sería mi sorpresa cuando una de las cámaras del metro lo enfocaba a él y lo vi feliz, tranquilo; a pesar de sus cuarenta años parecía un adolescente enamorado. Me quedé helada, fatal... ¡Me estaba esperando a mí! Cuando lo vi en el andén su expresión había cambiado, estaba serio; pero yo ya había visto la realidad. Por supuesto tomé cartas en el asunto, puse tierra de por medio: vacaciones. Entre tanto salió publicado un concurso de traslados, al regreso era ya seguro que me metía en una vacante en Zaragoza. ¿El final? Yo me iba contenta, pero él se quedó amargo. Me dije: No tendrá problema, encontrará a otra. Pero luego siguió llamándome por teléfono y deduje que tenía dificultades para encontrar sustituta. Hay amistades que... dejan huella.
 
     Me preguntaba y me pregunto qué clase de relación fue aquella: tenía tintes laborales, sentimentales, éramos amigos, antagonistas... Sí, aquel hombre se mostraba conquistador conmigo, atento, flores, invitaciones, regalos. Su intención era clara, pero al ver que no conseguía su propósito se encolerizaba sin demostrarlo, sin exteriorizarlo. La conclusión era clara: no me quería, quería únicamente satisfacer su deseo y no me dejaba, no me soltaba. Hubo un momento en el que comprendí su fin: necesitaba satisfacer su deseo para demostrarse a sí mismo que él estaba en lo cierto y que la decisión que tomó en su día fue la acertada, y para eso tenía que hundirme a mí. Ver esta dimensión del ser humano me hizo crecer interiormente.
 
    En la vida cotidiana hay que saber con quién te la juegas a todos los niveles, es -diría yo- fundamental. En el trabajo, en el vecindario, en los colegios, amistades, asociaciones... Y es que una amistad peligrosa te puede trastocar la vida. Él no tenía Piedad, de  hecho lo confesaba: a mí no me da pena nadie. Yo me decía, claro, la necesita para sí mismo. Aquella frase fue clave para deducir que era un desgraciado y que en parte él era el artífice de su desgracia. En la sociedad ocupamos un sitio y hay que saber guardarlo, manejar la situación: no ser víctima. Y luego hay inocentes o no tan inocentes que acaban siendo peligrosos, depende siempre de las intenciones. Los hay que se cuelan por la brecha para conseguir sus fines al precio que sea. Cuando uno se vale de la ocasión para colarse, las intenciones... no suelen ser honestas. La política es un nido de amiguismo, de amistades peligrosas, un coladero de los que entran por la brecha: especuladores, mediocres, embusteros, rastreros y hasta potencialmente ladrones. ¿A quién se le ocurre poner a un presunto caco como hombre de confianza? Esperanza... tan lista y pones a un enemigo público en el cargo, porque los corruptos son enemigos públicos. Yo creo que los lideres políticos, en su prepotencia, se dejan llevar de las apariencias, falsas apariencias. Hay rostros, miradas y acciones que no engañan, se ven, se sienten. Por otra parte si no sabes rodearte de gente de honesta, aprende. ¿O es que nos estamos habituando a dar cargos a charlatanes con buena presencia? Ser honesto, justo, trabajador es algo que no se lleva. De hecho muchos políticos han falseado sus estudios, esto es una realidad, cuanto mejor lo harán con sus cuentas. Falsear es mentir. Ocultar la verdad es mentir. Esconderse bajo una máscara es mentir. La corrupción política es la consecuencia de la podredumbre moral que se está viviendo, del caos que ha dejado la crisis económica.

Y ahora... la pregunta que hago siempre y nadie me responde, ¿cómo queremos a nuestros políticos con debilidades o sin debilidades? Qué pasa, que uno cuela, te chupa la sangre y te dejas, no activas las defensas, te comen el terreno y cuál es el paso siguiente: el hundimiento. Esperanza... qué te ha pasado, pues eso... que has sido víctima del amiguismo peligroso. Hay que tener cuidado con los infiltrados, con los que se cuelan con malas intenciones: en la vida y en la política.

martes, 7 de marzo de 2017


CRÓNICA IRREAL
Por Azulenca



Yo... Bueno... En fin... Visto lo que hemos visto en Palma, Caso Nóos,  sinónimo de lucro o ¿no?, los antecedentes, sus consecuencias y aunque no ha habido sorpresas; sí ha habido indignación entre la ciudadanía, como dicen ahora. Ya lo predijo el oráculo de Pontevedra, Mariano: a la Infanta le va a ir bien. Si a los españoles nos encuestaran a pie de calle sobre nuestros reyes favoritos, los reyes que más satisfacciones y alegrías nos han dado en los últimos siglos; no dudo que la inmensa mayoría respondería que los mejores reyes en nuestra historia son los reyes de la baraja, que para eso es española. Y es que con ellos lo mismo ganas, que pierdes, que cantas las cuarenta, que matas, que echas un órdago... Y sobre todo son unos reyes de bar, de alterne, de copa y puro cuando se podía y es que a los españoles nos han quitado hasta los humos. Y luego están los reyes serios, los del ajedrez, con reglas de juego y jaque mate, que es una forma muy elegante de terminar la partida. A lo que voy, los de carne y hueso...dejan mucho que desear; aunque sí nos ceñimos a la historia de alcoba son como siempre, mucha cabeza adornada y poca sesera: bien con corona o cornamenta. Bueno, hay que ser justos y salvar de esta crítica a los Reyes Católicos, Carlos III y algún otro.
En este último mes los  partidos políticos han hecho unos   congresos de  carnaval y chirigotas,   era tiempo de ello. Los chicos  de Podemos se congregaron en Vistalegre, que para eso son antitaurinos pero les gusta tirarse al ruedo. La Bescansa, la loba capitolina, se ha cansado de amamantar a sus cachorros Errejón e Iglesias y se ha distanciado de ellos, quizá para atender a su bebito que ya se irá sólo. Lo mismo lo lleva un día de estos al Congreso con un andador para que recorra el Salón de los Pasos Perdidos y lo encamine ya de paso a su futuro. Y es que la política hay que mamarla ya desde pequeño y en el Congreso. El final en Vistalegre fue apoteósico, con Cañamero, el Teniente General José Julio, el actor Pepe Viyuela. Sólo faltaba Carmen Lomana al lado de Monedero, así en plan de pareja ficción. Lo dicho, lo de Podemos en Vistalegre fue de chirigota.
Y si lo de Podemos fue de chirigota, los del P.P fue estuvieron en su línea, tipo murga. Hicieron un congreso al estilo FITUR, con mucha credencial, mucha intervención en plan buen rollito y con diapositivas de paisajes españoles y una de gambas, supongo, al final del mismo. Mariano, incombustible Rajoy, salió reforzado y aclamado sin hacer nada. El triunfo de Mariano consiste en no hacer y dejar a los suyos a su suerte y si salpica que a él no le manche. Y luego la Cospedal ha descubierto los beneficios de pedir perdón, que al parecer debe tener los mismos principios que los del aloe vera que lo cura todo; visto los buenos resultados que ha cosechado, ahora se pasa el día  pidiendo perdón a todo el mundo. Pide perdón por el Yak-42, pide perdón por  la corrupción y la veo que se encuentra bien en el papel de penitente.  ¿Y Mariquita PP, Sor Aya? A ésta le va peor, su gestión catalana hace aguas.  Lo único que ha conseguido es la foto de cuento así como de Pulgarcita  con el ogro, una foto de pareja imposible: Soraya y  Junqueras. Ella que se  las prometía felices, yo creo, quemando  a su antagonista Cospedal con el caso de Yakovlev y cargándole más trabajo. Pero Miss Feria Albacete ha podido con todo, se nota que va bien asesorada y que se rodea de gente de confianza. Porque yo a Lola no la creo capaz de salir adelante por sí misma, está claro que se ha echado un logógrafo en condiciones. Por ella misma hubiese pedido un perdón en diferido, la explicación de esta mujer tuvo su momento y se retrató en él. Defensa es un Ministerio muy particular con un engranaje muy simple. Lo fundamental para triunfar como Ministro/a de Defensa, es que el Ejército no transporte cadáveres, es decir, que no haya acciones o accidentes con consecuencias mortales. Y otra más, que se haga ver que se hace mucho, que se va reducir todo y que luego se quede todo igual. Con esto a triunfar. Los mejores Ministros de Defensa son aquellos que no se recuerdan. En el duelo Soraya Cospedal, de momento, veo que Lola se afianza y gana terreno a la peque.
Quiero mencionar a un personaje que me parece enternecedor, nuestra abuelita Carmena. Esa alcaldesa madrileña que recoge las latas del suelo por las mañanas, que hace peatonal la Gran Vía y reduce el tráfico pero no la polución. Veo que esta mujer al paso que va, convertirá la Gran Vía en la Pradera de San Isidro y la Plaza de España en un hortal con un lavadero público y tendedero. Dentro de nada los autobuses llevarán en el techo parterres con potos o huertos acolchados. Y cuando vea el recibo de eléctricas del alumbrado público, lo mismo deja Madrid a oscuras y regala linternas al personal. Carmena es mucha Manuela.
Y luego la pandilla PSOE y las primarias. No sé, siempre igual, estos meten siempre dos o tres nombres en el bombo y luego colocan a otro, un desconocido. Ni será la casta Susana, ni el Patxi de Barrio Sésamo, ni el Sanchecillo valiente... Será algún otro, uno de esos que no conoce nadie, pasa siempre. 

domingo, 26 de febrero de 2017



POR EL MAESTRAZGO  ARAGONÉS, TEMPLARIOS



El pasado jueves vino a visitarme mi amigo Fidel de Castellote, un gran conocedor del Maestrazgo, de su historia, de sus parajes, de su arte... Y me dejó la última reedición de su libro.
En la amena lectura de este libro podrás descubrir la época medieval de sus pueblos, un viaje al medievo que te invitará a pensar qué había en el saber de los Capellanes Templarios; un saber que quedó plasmado en una simbología exotérica, escondiendo así un significado ancestral del saber traído por los celtas y de oriente. Y si te decides visitar estas tierras encontrarás por tu cuenta en sus muchas ermitas el punto teúrgico y telúrico, imaginarás a los caballeros guerreando y cómo se defendieron en el recinto cerrado de Cantavieja o en el castillo atalaya de Castellote. Y te preguntarás qué había en el pensar de sus gentes que no quisieron ir contra la Orden del Temple, por lo que el rey de Aragón Jaime II tuvo que traer tropas de otros lugares para lograr su capitulación, para al final ser deportados. Y si te sientes con deseos de descubrir su lado más espiritual, podrás leer alguno de sus rituales e incluso recrearlo. Este librito es una guía para bucear en la historia medieval donde además podrás descubrir los Albores del Temple entre los años 1.111 y 1.118.
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Podrás adquirir el libro en la Librería Albareda (Zaragoza) o en los centros de Turismo de Castellote y La Iglesuela del Cid. Precio 10 €. O contra reembolso (+2€ gastos de envío) dirigiéndose al autor F.Alejo Puig. C/San Roque-9 Castellote (Teruel) 44560.

sábado, 4 de febrero de 2017


                          
EL ARTE DE NO AMAR


Galería de Arte Moderno (Palermo)
Los padres debemos aprender de los hijos y en ello estoy. Hace un mes mantuve con mi hija menor una conversación durísima. Los padres, también es cierto, sentimos mayor debilidad por los hijos imbéciles y ésta me  da auténticos quebraderos de cabeza: no hay forma de centrarla. No triunfó mi plan de emparejarla con el hijo de una amiga y la veo dando tumbos en la vida, y como es tonta, presiento que caerá en manos de algún desaprensivo. Me preocupa, me quita el sueño. El caso es que una tarde llegó a casa muy cabreada y me contestó mal, amarga. Esto es algo que no consiento, por otra parte me pareció extraño, ella suele estar de buen humor. Le pregunté directamente:
            - ¿Te ha dado plantón tu adorador de turno? -le dejé caer.
          - Le he llamado para quedar el sábado y me ha contestado que había quedado ya con sus amigotes para ver el derbi Real Madrid-Barça -contestó rabiosa.
            - A algunos hombres les apasiona más el balompié que una mujer, cuestión de prioridades -le respondí con ironía y ella estalló a continuación.
             - ¡Estoy harta! Los fines de semana siempre me pone excusas y se va con los amigos.
               Yo me callé y me la eché al bolsillo, es tonta sin remedio, dije entre mí. Sin dejar el tema continué:
                 - En mi vida he cogido el teléfono para llamar a un hombre, ni siquiera con una buena excusa -apostillé con calma. 
                 - Mamá, me estás hablando de la prehistoria, las cosas han cambiado y eso ahora da igual.
                Con parsimonia le hice reflexionar, pues de eso se trataba.
                  - Nunca me molesté en llamar a ninguno, ni a pedir números de teléfonos, ni a incomodar a deshora. Tampoco sufrí ni padecí por ninguno de ellos; si no me llamaban tampoco perdía el tiempo. Si tu adorador prefiere salir con los amigos, está claro que tú no le interesas demasiado. No os entiendo a las jóvenes de hoy en día. Cuando yo tenía tu edad quedaba con mis amigas y nos contábamos fascinadas y enamoradas nuestros primeros encuentros, las citas con nuestros galanes; eran hombres que nos hacían soñar, que nos ponían el mundo a los pies. Por el contrario, tú y tus amigas habláis únicamente de las putadas que os hacen y encima volvéis a quedar con ellos para que os sigan toreando. No lo entiendo. Y te digo en serio: un capullo nunca te sorprenderá, más bien te dejará amarga. Un hombre es otra cosa, al menos en mi escala de valores.
                  Sabía que mi discurso le estaba dañando y que iba a saltar. Con el rostro crispado y una mirada iracunda, me respondió:
                 - No te gustan mis amigos ni mis novietes, no hago nada bien, siempre estás tras mis pasos. Este chico me gusta, me llama con frecuencia, viene a buscarme y me llena, estoy bien con él, me divierte. Lo que pasa es que los amigos le tiran muchísimo, le pueden. Inmadurez.
                  Sin inmutarme seguí a lo mío:
                  -No estoy tras tus pasos, más bien me preocupas. Tus amigos ni me gustan ni me disgustan. ¿Acaso crees que me gustan los maridos de tus hermanas? Hombres que apestan a colonia, con un abdomen a cuadros y una cabeza exenta de contenido. Es lo que hay, lo admito. También admito que cualquier día de estos vendrá alguna de ellas a contarme que se separa. Pero ellos en su día las enamoraron, yo las veía felices, radiantes... Pero a ti te veo amargada y te rodeas de... no sé. ¿Tan mal está el panorama? En cuestión de hombres hay que saberse rodear de los que dan la talla. No sólo en lo sentimental, también en cuestión de amigos, incluso en el plano laboral. ¿Y tú...? No sé... es gente mediocre  con la que tratas. Un mediocre no aporta nada, es una carga, no toma iniciativas, no es divertido, no tiene personalidad, no es generoso...¿Qué ves en un tipo ramplón? Es cierto que abundan, pero ellos solos se apartan cuando se dan cuenta de que no están a tu altura. Y es que en el fondo son tipos acomplejados, afeminados, infantiles, donjuanes inmaduros que no se atreven con una mujer que les supera.
                 Al oír mis palabras y el énfasis que puse en lo de amargada, se hundió en el sillón. Yo me senté frente a ella y escuché sus quejas, se retorcía de rabia
              - ¡No hago nada bien y me rodeo de lo peor!  Me aburres con tus sermones rancios y desfasados, mamá. El romanticismo no se lleva, la vida hoy en día es otra cosa. ¡Tú y tus ñoñas historias de amor! Respeta mi vida, mis elecciones. No me pongas en el camino a los hijitos de tus amigas para no extraviarme. ¡Quiero ser libre, elegir mi destino! Quiero aprender de mis fracasos.
           La interrumpí, era el momento de estrellarla contra la realidad, noté que la soberbia se apoderaba de mí y le dije altiva:
              - Sí, yo y mis rancios sermones, mis ñoñas historias de amor. Pues sepas que el día que un hombre te diga que te quiere y que lo único que desea es estar a tu lado, que se conforma sólo con eso, ese día serás una mujer completa. Y tal vez te lo diga con deseo, llorando, suplicando, temblando; pero te lo dirá exento de orgullo, desesperado porque no está dispuesto a perderte. Pues ese día té habrás realizado como mujer, te sentirás en plenitud. ¿Y sabes otra cosa? Una mujer no debería morirse sin vivir una situación como la que te cuento, que es la de sentirse amada, deseada: ver a un hombre encendido de amor por ella. Y está encendido porque tú le has hecho vibrar, ¿entiendes? Muchas y muchos se van de este mundo sin vivir un momento así, por eso hay tanta y tanto amargado circulando por ahí, gente resentida. Hay una cosa llamada pasión y hay que vivirla, vivirla en plenitud. Y desde luego, está claro que ese momento de gloria no te lo dará un hombre que prefiere el fútbol y los amigotes a estar contigo, más, en los comienzos de una relación. Yo sólo aspiro y deseo para ti un hombre que te quiera, hija mía.
             Se levantó del sillón como un rayo y me soltó con rabia:
            - ¡Eres una tocapelotas!
 Estaba ya para salir como una bala del salón cuando oyó mis palabras:
              - ¡Por cierto....!
             Siempre que las pronuncio cunde el pánico, el espanto, tiemblan los pilares de mi casa; estas palabras anuncian un cataclismo y lo saben. Paralizada frente a la puerta y de espaldas, escuchó mi pregunta:
               - ¿Le has preguntado a tu adorador si está casado?
              Se volvió encendida de rabia y me espetó:
               - ¿Has investigado su vida, te has molestado en indagar sobre él?
                Le respondí con flema:
               - No, no es necesario molestarse en ello. Es cuestión de sentido común. Sólo queda contigo en días laborables y horas de oficina: cañas, tapas, café y algún gintonic suelto... Un hombre en condiciones, un conquistador nato, se estrena por todo lo alto y te invita a cenar. Si tu galán te da puerta los fines de semana, es por algo... Si no está casado... puede que tenga otra más formal para los fines de semana. Como puedes comprobar soy una romántica con los pies en la tierra, estoy en la realidad. Hay una cosa llamada sentido común y a ti te falta, por eso me preocupas tanto, hija mía. No sufras ni pierdas el tiempo por un tipo así de simple, raquítico.
                - Eres cruel. No sé cómo te aguanta papá, por tu posición, supongo.
                Me levanté y con cinismo le respondí:
               - Me aguanta porque está enamorado de mí; condición indispensable para aguantarme, desde luego. Tienes razón. Sólo él me entiende, comprende y me da cuanto necesito; pero para que eso sea así cultivo mi carácter, que por cierto es lo que más le subyuga: conmigo se muere de miedo y cuando no, de risa. Lo mismo segrega endorfinas que suelta adrenalina, ya ves...
                 Lo que debía haber sido una conversación de madre a hija acabó en una conversación de mujer a mujer: mal hecho por mi parte. Sí, perdí los papeles y terminó todo en una escena digna de una película de Almodóvar; una de esas escenas de mujeres que el cineasta monta tan bien. Ahora nos hemos convertido, mi hija y yo, en antagonistas y como sé que el sentido común no le funciona, se vengará de mí. Ahora me toca esperar que se ponga a salir con un extracomunitario o como poco con un perroflauta. Pero quizá tenga razón ella y sea mejor que aprenda de sus propios fracasos. Pero se está metiendo en años y sigue siendo un pendón desorejado, me da miedo dejarla a su suerte.
              Le comenté a mi marido el episodio y sacudió la cabeza preocupado. Él me da la razón pero me critica el método, me dice que me sale el ramalazo de aristocrática soberbia cuando no consigo lo que quiero.
             -   Kiketa, eres aristócrata en el sentido etimológico de la palabra, la mejor; sabes ser muy persuasiva y te funciona casi siempre, pero cuando te falla se te saltan los parámetros. A mí no me quedó otro remedio y tuve que ser fulminante en mi conquista, me la jugué contigo y tienes razón en cuanto dices. Como volabas y vuelas, decidí agarrarte del tobillo en pleno despegue: no estaba dispuesto a perderte. No tenía nada que perder y todo a ganar, estaba loco por ti y aún me dura. Pero nuestra hija tiene otra visión de las cosas y por mucho que te empeñes... Hablaré con ella y le centraré las ideas, al menos por una temporada. Con esta pequeña nuestra nos toca aprender y hacerla fuerte para que afronte los golpes de la vida. Nuestro gran error con ella... ha sido solucionarle todo. 
              Este fue el discurso de mi marido y tiene razón, sé que le pondrá las pilas a nuestra hija: algo que hace divinamente, con elegancia, como a mí me gusta. De vez en cuando también me las pone a mí y lo hace tan bien, que me deja como una gata muerta...