POSTALES CON RECUERDOS
Por María Jesús Mayoral Roche
Capri
Leí tu carta en el barco de regreso a Nápoles. Me preguntas, ¿qué es la felicidad y cómo hallarla? Me consideras una persona feliz, puesto que me lo preguntas.
Bajo un atardecer violáceo el barco se alejaba, Capri con su balconada de casitas quedaba atrás; a mi derecha la luna se asomaba por el Vesubio, a mi izquierda un sol ígneo encendía el horizonte marino. El aire en la cubierta del barco despertaba más mi deseo de vivir y pensaba: lástima que estos momentos no se puedan llevar ni guardar en ningún sitio para poder disfrutar de ellos. ¿Dónde está la felicidad? En el momento, únicamente en el momento. Para algunos filósofos la felicidad es una forma de la memoria. En el pasado no se puede buscar la felicidad porque el pasado en el presente se convierte en nostalgia, y cuando recurrimos a la nostalgia es porque el presente no nos agrada. Busquemos el momento, hagamos que siempre sea ese momento el que nos dé la felicidad; ya sabes que es una amiga algo escurridiza, pero al fin y al cabo, amiga.
Bajo un atardecer violáceo el barco se alejaba, Capri con su balconada de casitas quedaba atrás; a mi derecha la luna se asomaba por el Vesubio, a mi izquierda un sol ígneo encendía el horizonte marino. El aire en la cubierta del barco despertaba más mi deseo de vivir y pensaba: lástima que estos momentos no se puedan llevar ni guardar en ningún sitio para poder disfrutar de ellos. ¿Dónde está la felicidad? En el momento, únicamente en el momento. Para algunos filósofos la felicidad es una forma de la memoria. En el pasado no se puede buscar la felicidad porque el pasado en el presente se convierte en nostalgia, y cuando recurrimos a la nostalgia es porque el presente no nos agrada. Busquemos el momento, hagamos que siempre sea ese momento el que nos dé la felicidad; ya sabes que es una amiga algo escurridiza, pero al fin y al cabo, amiga.
Recuerda: pasarás por la vida, dejarás buenos recuerdos a tus amigos, pero nadie te despedirá cuando te veas obligado a continuar tu camino. Pasado el trecho no vuelvas atrás porque ya nada es igual, no te entristezcas y sigue la vida; en otra parte hay alguien esperándote y si no lo hay, lo habrá. Recoge las hojas amarillas del suelo otoñal y guárdalas como recuerdo. ¡Ese es el momento! Soplaba el primer viento frío, corrí tras ellas, no se dejaban atrapar y recogí con tristeza varias hojas del árbol de los Cien Escudos y pensé: volverá la primavera y veré de nuevo en otro lugar las copas de los castaños de Indias floreadas, ese será el momento y sin duda será mío. Ese es el momento, la esperanza que nos hace vivir, que nos hace sentir que somos nosotros mismos.
¿Dónde está la felicidad? En el momento, en el momento que sentimos la vida. Me dices en tu carta que no sabes retener la felicidad. Nada que se retiene da buenos resultados, déjala en libertad. No tengas miedo, una felicidad con alas regresa, habrá otros momentos, procura que sean intensos.
Fragmento de mi libro epistolar “Cuore Ingrato” (Sin publicar).


