¡Qué mangazo de agua!
¡Qué crecida tan preciosa nos ha ofrecido el río Ebro! Causaba admiración ver tanta agua anegando los campos y entrando en las casas. ¿Y la gente competente en la materia y los políticos qué hacían? Nada, estar a lo suyo como siempre: permanecer estáticos y expectantes a ver cómo subía el agua o bajaba. ¿Y la noticia cómo nos la han vendido? Con romanticismo, como si fuera un acontecimiento histórico; un acontecimiento que se repite todos los años. ¿Y los vecinos de los pueblos afectados qué decían? Pues yo creo que encuestaban a los pacíficos, a los que no les afectaba el efecto agua en su casa. Digo todo esto porque si a mí esta crecida me hubiese causado daños materiales, estaría trinando. Porque este fenómeno se viene repitiendo todos los años y no dan soluciones, sólo argumentan que no se puede dragar el río, que si los ecologistas, que si esto y que si lo otro… Y es que aquí para unas cosas interesa dragar el río y para otras no. Cuando hay que echar barquitos navegables al Ebro hay que dragar; pero para preservar a las poblaciones de las riadas, no. Los barcos parecen ser lo único importante.
Y es que nuestros políticos han decidido que lo mejor es ver pasar el agua y hacer ver como que hacen algo, pero no hacer nada. Nos toman por tontos: no enfrentarse al problema es una forma de negar el problema, una forma necia, añadiría por mi parte. Sacaron imágenes en TV de una reunión con Lobón y Suárez y otros chicos del montón mirando, hasta con interés, cómo estaba el asunto; resultaba patético ver a estos dos con un plano en la mano sin saber por dónde cogerlo. ¡Qué se sabrán ellos! Estos dos lo único que saber hacer es lucir un palmito de viejos atusaditos y poner el cazo a final de mes. ¿Y el ministro cuerpo Danone, nuestro yogurín, qué dirá de ver semejante mangazo de agua? Él, que es el mayor defensor del trasvase. Pues el ministro Cañete, como es tan original, lo mismo se pregunta qué ha sido del mejillón cebra y del cangrejo americano en medio de tanta corriente. Los del Pepé son así: lo mismo te sueltan que se comen un yogur caducado, como te hacen ver que los sobres Bárcenas nunca existieron en Génova. Los del P.P son gente sencilla y despistada.
Yo no soy ingeniero, pero me parece qué tienen que tomar cartas en el asunto y solucionarlo. Las crecidas se suceden todos los años y todavía no ha llegado la primavera, lo mismo tenemos alguna más. ¿Y la CHE (Confederación Hidrográfica del Ebro) para qué está? Pues para ver el agua y hacer un cálculo a ojo de la subida y bajada del caudal. Me parece increíble que en el siglo XXI no se dé solución a esta crecida de nada del río. Si tuvieran que manejar los de los CHE el Ródano, qué harían.
Pero parece ser que la paciencia de los pueblos afectados ha tocado techo y los alcaldes se han reunido para presionar a la Confederación y pedir audiencia a la Rudi. ¡Qué dirá Mama Luise! Pues dirá que no hay dinero, que evaluará los daños y que nada, a esperar otra… Estos están por no hacer nada.
Escribo todo esto porque me solidarizo con los afectados de esta riada. Tiene que ser agobiante y algo más ver cómo el agua entra en tu casa, como anega y arruina el trabajo en los campos y verse obligado a evacuar las granjas. Los daños de esta crecida del Ebro se cifran entre diez y quince millones de euros y en cinco mil hectáreas anegadas. Pues nada, a esperar otra.





