lunes, 23 de mayo de 2016



CRÓNICA CONFUSA
Por Azulenca


Estamos viviendo tiempos convulsos: el sabio calla y el tonto está en posesión de la palabra, así nos va. Yo tengo que hacer esfuerzos sobrehumanos para no acabar idiotizada, de hecho tengo días malísimos, lo paso fatal porque me veo rodeada de idiotas; los que tienen título son todavía peores que los que no lo tienen, ser idiota ilustrado va para nota. Vamos, me pasa a mí y al resto de los mortales con sentido común, por supuesto. Es todo un sinsentido lo que estamos viviendo. Otra vez elecciones generales, con la que está cayendo, con un país en precario y amenazando ruina. ¡Qué felicidad la del político irresponsable! Seis meses mareando la perdiz, es decir, haciendo como que hacen algo sin hacer nada. El mejor ha sido Mariano Presidente en Funciones, ése ha tomado el método oriental de “no hacer “ y ni se ha desgastado, está claro que la pasividad es el arma letal de Mariano. ¿Qué se puede esperar de un presidente que para escudarse emplea un plasma?
Está visto que la clase política sólo se pone de acuerdo para subirse el sueldo y fijarse las vacaciones. Y luego llaman la atención a la ciudadanía para que ejerzan el voto responsable. El voto responsable lo voy a ejercer yo de vacaciones, si no me ponen de mesa, claro. Y esta repetición de elecciones será un festival de la democracia, como dicen los horteras. Mejor sería llamarla corruptocracia o cleptocracia. Nuestros políticos sólo son ejemplarizantes a la hora de escarmentar y perseguir al ciudadano con impuestos, multas y leyes que no sirven más que para enredar más las cosas. Me pongo frente al televisor y me dan ganas de llorar, dí que me salva esta imaginación mía… Veo a Pablo de Podemos con coleta… cuando entra en escena, como si fuera un pistolero al más puro espagueti western, o mejor todavía, como un vendedor de ataúdes o biblias, sobre todo cuando se adorna con el libro, lápiz o libreta. Pablo es de los que apunta: bien con bala o a lapicero.
¿Y Sor Aya? Nuestra Vice, la muñequita barriguitas o Fiona de la cienaguita. Esta mujer tiene apariencia de perro maltés y genio ladrador  de perro ratonero; aunque últimamente nuestra Vice está adquiriendo el comportamiento de perro trufero, más que nada por aquello de escarbar. Ahora le ha dado por revolver los papeles y no son precisamente los de papel manila para envolver, sino por el papel Panamá por aquello de empapelar; empapelar a famosos y otros filibusteros.
Nueva plantilla la de Pedro del PSOE para los próximos comicios. El nuevo fichaje es Margarita Robles, pobre mujer; a ésta le habrán ofrecido ser “ministable” de Justicia y se lo habrá creído y todo, seguro. ¡Qué ingenua! Yo creo, más bien, que esta mujer, como mucho, acabará repartiendo la hoja parroquial a la puerta del Congreso.
Otra clásica de los telediarios es Rita Barberá o Bárbara de Levante, que viene a ser casi lo mismo; dados los dominios que tuvo esta mujer en sus tiempos de alcaldesa de Valencia. A Rita le caracterizan sus perlas en ristre, ese hilo de perlas colgadas del cuello barriendo su pectoral al son de su paso titánico. Rita se ha parapetado en el Senado y ya se sabe… Santa Rita, Rita, lo que se da ya no se quita. Y Rita no se quita las perlas del cuello.
Y luego está ese hombre nuevo, ese militar antimilitarista. Y eso cómo se come, me pregunto yo. Me refiero al que fuera Jefe del Estado Mayor de la Defensa, José Julio Rodríguez. A estas alturas de la película va y nos dice que él era pacifista, antimilitarista. Yo añadiría, y de las JONS, total…por decir… A este general de la nada, porque claro ser militar antimilitarista es ser nada, yo le recomendaría  a José Julio que se enfundara una camiseta nueva para crear una nueva marea, y de paso también crear un nuevo color: el color confusión. Al fin y al cabo es lo que estamos viviendo todos los días: la ceremonia de la confusión. Y un color representativo del caos mental sería el color fango, es lo que va, es lo que más luce cuando se tiene una cabeza con ideas sin centrifugar o, como decimos en Aragón, poco esclarecidas. Es, ¿sí o no?, cómo para no hacer esfuerzos sobrehumanos para no acabar idiotizado. Este tipo de declaraciones no dejan de ser una sarta de sandeces, un insulto a la inteligencia de los votantes. Y lo que ya he dicho en crónicas anteriores: me falta que Podemos fiche al bombero-torero, antitaurino.
 ¿Y Albert? Este cuando nació nos trajo la democracia debajo del brazo, a decir de cómo habla y cómo opina. Rivera se ha propuesto regenerar el país y todavía le cuelga a él la baba infantil. Los políticos de Ciudadanos me recuerdan la serie de TV, Verano Azul: vamos, lo pintan todo de color rosa.
 

lunes, 9 de mayo de 2016




ACOSO Y DERRIBO
 


Aquí estoy, en mi cubil, leyendo lo que me acaba de llegar: “Protocolo de actuación frente al acoso sexual y por razón de sexo”. ¡Qué asco me da este tema! ¡No lo puedo remediar! ¡Y qué asco me dan todos estos lobos que andan al acecho de la presa! ¡Y qué asco me dan las falsas víctimas que denuncian sin causa! Que también las hay, para qué nos vamos a engañar. En mi opinión no es cuestión de normativa, ni de leyes, esto es cuestión de educación, de principios. Si te enseñan en tu casa que el trabajo dignifica, que debes cumplir con tu deber y que si un jefe quiere abusar de ti o un compañero te hace una faena, lo que debes hacer es plantar cara al problema sin que trascienda: eso es lo que llevas ganado.
Llevo casi treinta años como Funcionaria y me ha tocado de todo: acoso sexual, laboral, declaraciones de amor, flores, adulaciones, galanterías, insultos, invitaciones, regalos… Está claro que la jornada laboral da para mucho. Esto que enumero no sólo lo he vivido yo, esto existe desde que el mundo es mundo: somos humanos y como tales, algunos son más débiles que otros. Lo cierto es que he salido indemne y esa es la mayor satisfacción que he tenido en mi vida laboral: haber salido ilesa de toda agresión. Voy a dar una receta, que tal vez le pueda venir bien a alguien. Primero de todo conviene saber de qué pie cojea el jefe; si es un hombre de principios y los aplica, sin problema. Si al jefe se le va la vista, te hace un requiebro a solas y te invita a tomar algo: ¡Peligro! Claro que rechazar al jefe también puede dar lugar a un conflicto, porque eso significa que habrá represalias: ¡Peligro! Lo digo por experiencia, rechazar al jefe conlleva: que no te den cursos, cumplir el horario a rajatabla, quitarte trabajo, sufrir el aire acondicionado en los riñones y salidas de tono sin venir a cuento… Esto me sucedió no hace mucho tiempo. ¿Cómo lo solucioné? Iba a denunciarlo cuando otro jefe que estaba por encima, vio mis intenciones -ya tenía las pruebas preparadas-  y me paró los pies a cambio de dar solución al problema. A veces logra imponerse la cordura. En los casos de acoso lo peor es amedrentarse y dejar que pase el tiempo sin hacer nada, sin poner manos a la obra. Cuando el problema te rebasa hay que solucionarlo con sentido común y con los medios a tu alcance.
Y es que cuando el “machito” de turno no obtiene lo que quiere, lo que desea, entonces se encabrona y va a por ti para hundirte, humillarte y en ese momento es cuando hay que lanzar el desafío, plantar cara. En este caso que acabo de contar logré dar la vuelta al tema, de hecho, el “machito” ni se enteró de mis intenciones. Me apartaron de su radio acción, pero él seguía entrando en mi despacho para machacarme; yo le sonreía afablemente y le contestaba con calma pero con contundencia. Pero qué se puede esperar de un hombre sin principios ni formación, pero jefe al fin y al cabo.
Esto en cuanto a jefe sin principios ni formación, pero los hay peores: los que van sobrados de formación y carecen de principios. Estos tienden trampas, mienten, te adulan, te ofrecen complementos, vacantes y por si fuera poco te los encuentras en el metro y te declaran su amor por la calle. Y cuanto más dices no, más ciegos se ponen y como son muy inteligentes, entonces no dudan en aplicarte una sutil presión psicológica. A este tipo de hombre, que lejos de humillarte te adula, que lejos de quitarte te da, que es educado en extremo contigo, resulta difícil quitártelo de en medio y mucho más enfrentarte a él sin motivo. Este hombre lo que quiere es enamorarte y no dudara en emplear la maquinaria precisa para conseguir sus objetivos. Claro que este hombre no sabía con quién se estaba jugando los cuartos y yo, harta de la situación, ni corta ni perezosa lo llame al orden. Le dije que bueno, que él no entraba en mis planes y que no insistiera más en el tema. Aquí pasó lo inesperado: el jefe acabó enamorándose de mí para su desgracia.
Por otra parte estos tipos no son conscientes de su brutalidad, de lo que hacen, aun sabiendo, eso sí, que están abusando de su cargo. Porque cuando todo vuelve a su cauce, no son capaces de recapacitar ni de enmendar la acción, ni de pedir perdón: ellos quieren satisfacer sus deseos o verte humillada, hundida. Ellos en su superioridad, además, son cobardes. Una compañera en circunstancias parecidas a las mías no supo parar la acción y el tema trascendió, se sentía mal, fatal, lloraba. Me decía que se sentía impotente y avergonzada. Te agreden y encima luego vienen los comentarios, las dudas y la desconfianza queda sembrada… ¿Qué necesidad hay de esto?
Otro punto a tener en cuenta son los compañeros; esos compañeros que están con el jefe y con los que no puedes contar. Esos compañeros que hacen causa común con el jefe porque a ellos les beneficia tu situación de acoso. Eso también va para nota. Me revuelve el subconsciente este protocolo contra el acoso, porque esto a mí no me sirve para nada y a los demás no sé... El acoso es un pulso más que te echa la vida, una trampa más y el miedo es un estorbo que te paraliza y en esa parálisis es cuando van a por ti. En el caso de que seas fuerte, entonces, lo primero que hacen es tambalearte, confundirte, esperar el momento propicio para colarse y golpear sin piedad. Pero conmigo no han podido y lejos de machacarme, he crecido y he salido indemne de todas las situaciones pisando los cristales rotos. Resulta amargo lo que estoy contando; pero no me han amargado la vida y siempre me he levantado contenta para ir a trabajar.  
Y aunque son los menos y los cuento con los dedos de una mano, luego están los grandes hombres, los grandes jefes, los elegantes, los que dan la talla, esos hombres que adoro porque son hombres de principios que saben estar siempre a la altura de las circunstancias. He tenido jefes que han sido más compañeros que jefes y he sido también amiga de mis jefes. Y digo, hombres y jefes, porque hasta la fecha mis jefes siempre han sido hombres. Uno de estos grandes jefes se encontró con un caso de acoso, se trataba de una compañera recién llegada; esta compañera le expuso el tema y le contestó: Vaya a su despacho, tranquila, este tema lo voy a solucionar inmediatamente. Y así lo hizo, llamó al Fulanito y le dijo: Vaya pidiendo destino, que se lo vamos a dar. Esto es solventar rápido y evitar un conflicto.
La funcionaria Maravillas es una caricatura parlante más de este blog y como tal, no puedo terminar esta entrada sin una nota  de humor. Hace tiempo que decidí que el jefe no representaría para mí ningún peligro y que en todo caso, yo sería un peligro para él. De hecho, cuando tengo que exponerle algún problema le aporto directamente la solución. Mis soluciones son… brutales. Cuando las oye, se me queda mirando como si viera una aparición; yo pongo cara de haber hecho una trastada y a continuación mi jefe me suelta riéndose: Maravillas, ¡cómo acojonas!

lunes, 18 de abril de 2016



CRONICA CAUTIVA
Por Azulenca


Mario Conde, pobre hombre…  Es digno de admiración que un señor con tanta clase, tan distinguido y con tanto amor por el lujo y la opulencia, prefiera hacer estancias en cárceles antes que en hoteles, la demostración es que es reincidente. No me explico un hombre con tanto arrojo, tan creído en sus propias fuerzas, tan seguro de sí mismo y ¡tan ingenuo! Gracias a que Dios le ha dado mucha inteligencia que por lo demás es tonto perdido, digo esto sin ánimo de ofender. Nunca me gustó este hombre, da miedo verlo, al menos a mí. Desde luego yo le creo, no nos mintió: él no se quedó con el dinero de Banesto. Pero para entender esta verdad a medias de Mario, debemos entrar en su dinámica de pensamiento: él no se llevó el dinero, se lo dejó a otro para que se lo llevara de viaje, lo transformó y dejó de ser dinero Banesto. Esta es la magia clásica del Rey Midas y le ha pasado como a él. Pobre Mario… él que se creía invulnerable e influyente, amigo del rey -ahora rey de cacerolas-. Pues no. Sale de la cárcel y suma sigue, ingenuo y terco... ¡Cuántas caras tiene Mario! Mario con birrete, Mario patrón de barco, Mario bailando sevillanas, Mario y el TAO, Mario preso, Mario escritor, Mario tertuliano en TV, Mario dando un mitin… Es increíble lo de este hombre. Yo creo que deberían haber elegido la figura de Mario Conde como novio de la Barbie, de tan completo como es.
Y si lo de Mario Conde es fuerte, qué decir del Ministro Soria, increíble. Todo un Ministro de Industria, un Técnico de la Admón. sin memoria: esto es lo nunca visto. Uno disuelve una Sociedad, firma papeles y no sabe… no se acuerda. Estamos en un país de desmemoriados, esto debe ser falta de calcio cerebral porque de lo contario no me explico. La Infanta no se acuerda, el Ministro no se acuerda, en fin… Conclusión: la memoria es cosa de pobres. Le preguntó un periodista a qué se iba a dedicar y él exministro contestó que se iba a dar un tiempo de reflexión, que no había pensado nada todavía. Y lo decía contrito, haciendo ver que tenía que recapacitar para encauzar su vida. Y yo, que no me creo nada, pensé, ¿reflexión? Este se va a quedar esperando a ver qué le cae, vamos, qué puesto le cae o le dan. Este ministro también es un ingenuo, yo en su caso no esperaría nada dadas las formas de quitarlo de en medio y encima las explicaciones que nos ha dado para acabar diciendo que no se acuerda.
Estamos en el desgobierno y están aflorando más escándalos en cuatro meses de Gobierno en Funciones que en toda una legislatura, casi mejor seguir con este desgobierno. ¿Y los papeles de Panamá…? Eso va para serial, para culebrón. Se acaba el tiempo y todo apunta a nuevas Elecciones Generales. Si no ha conseguido el plátano de Canarias imponerse con el resto, vamos encaminados a la banana, a una república bananera de primera: en esa aún viviremos mejor.
Y mientras el desgobierno campa, la mundanidad llena de glamur las páginas de la cultura española: Mario Vargas Llosa e Isabel posan y exhiben su amor en los medios. Esto va ya para nota. Lo cierto es que no hay por dónde coger los periódicos; antes, en medio de tanta zozobra política, cuando llegabas a las páginas culturales sentías al menos algún alivio. Ahora veo a la Preysler al lado de Mario y pienso que este otro Mario, también es un pobre hombre. Mario que presume de intelectual y  tanto habla de la muerte de la cultura, va y se junta con Isabel Preyler; una mujer que no tiene ningún mérito en su vida, salvo la de coleccionar maridos y apuntalarse el rostro a base de bisturí.
Yo confío en que en el último momento habrá un entendimiento y saldrá un gobierno, el que sea,  y nos libraremos de nuevas elecciones. No soy una ingenua, me explicaré. Aquí la maquinaria que están empleando todos es la del desgaste, pero ante todo se quieren cargar a Mariano Rajoy y todas estas movidas de última hora lo están tambaleando; pero Mariano es un tentetieso y no se da por aludido: sólo se balancea. El P.P necesita un nuevo candidato/a y están haciendo lo posible y lo imposible para quitarlo de en medio; pero Mariano permanece.
Volviendo al principio, a Mario Conde. Todos estos Don Cacos salen de la cárcel hechos un brazo de mar, de una pieza. La cárcel les sienta bien, ahí está Bárcenas. El extesorero del P.P salió de la trena lo mismo que hubiera salido de un Spa, acto seguido se fue a esquiar. Mario salió de la cárcel y volvió a lo suyo, a mostrar sus diferentes caras y al dinero. Mario aprovechará, ahora su estancia en la prisión para escribir otro libro mostrándonos su lado más espiritual,  lo mismo lo titula “Desde mi celda” y de paso nos hará creer a todos que está en la celda de un monasterio y no nos mentirá, porque él hablará de una celda… sin especificar. Pero el puntazo sería que a su salida de la cárcel nos comunicara su ingreso en un convento, porque creo que es el único traje que le queda por ponerse: el hábito.

lunes, 4 de abril de 2016



En la Trasnochada
María Jesús Mayoral Roche



Siempre me ha gustado colgar en el blog entradas alusivas a las festividades religiosas o las estaciones del año, estos dos temas me marcan el ritmo del año; sin embargo, últimamente,  me inclino más por las noticias y si tengo escrito algo que cuadra con la noticia, aprovecho la ocasión para actualizarlo: así lo hice con la entrada precedente. Para mí es vital escribir y leer todos los días; si extrajeran de mi cabeza toda la literatura que llevo dentro, irremediablemente moriría. No es una exageración, debería explicarlo pero no es éste el lugar para extenderme.
En este último mes me he visto obligada a frecuentar el hospital, uno de los míos ha estado ingresado: la lectura escogida, el sufrimiento humano y la Semana Santa han hecho que mi emocional y los recuerdos se removieran. Estas sacudidas me hacen repasar mis recuerdos y vivencias, en este caso el recorrido fue el siguiente: Semana Santa, sufrimiento humano, Jesucristo.
Jesucristo. En ese viaje por el laberinto de los recuerdos, me vino al pensamiento una pregunta. ¿A quién le interesa en estos tiempos una biografía de Jesucristo? Vamos a poner contexto a esta pregunta: la cárcel. Vamos a ponerle voz: la de un preso. Y vamos a mi respuesta, porque entré al trapo sin pensarlo. A mí, le contesté a Miguel, que así se llamaba el interno (eufemismo de Instituciones Penitenciarias). Miguel se quedó paralizado y con cara de no entender, la pregunta la había dejado caer con desdén. La vida de Jesucristo ha vertido ríos de tinta –continué, es el Personaje sobre el que más se ha escrito; yo por ejemplo –le sonreí, aprendí a leer rápido para pasar de la cartilla al libro, el libro se titulaba “Hemos visto al Señor”, la portada era en color en una época de ilustraciones en blanco y negro; se trataba de la vida de Jesucristo y aquella portada, aquel título me atraían sobremanera. Otro de los presos empezó a poner en duda la existencia de Jesucristo. Que Jesucristo existió es algo tan cierto como la existencia de Napoleón, dejemos a un lado lo religioso y si te parece nos quedaremos con la figura histórica de Cristo –le contesté. El preso con el que estaba cambiando impresiones continuó jactándose de la ingenuidad de los cristianos y de la figura de Jesús. Ahí ya arremetí, me levanté y le pregunté: ¿Acaso crees que la humanidad entera, Occidente entero es idiota? Mi díscolo alumno se quedó descabalgado. Le expliqué que no se entiende nuestra civilización sin Jesucristo; de hecho hay un antes y un después, un antes de Jesucristo y un después de Jesucristo. Estamos en el 2003 de la era cristiana.
Recuerdo que todos permanecieron atentos a mis palabras y entonces aproveché para pasarme a otro tema y seguí en mi uso de la palabra. Yo soy creyente –declaré abiertamente-, pero entiendo y respeto a los ateos, faltaría más; pero exijo también que se  respeten mis creencias, sería lo justo. Soy creyente pero no soy una meapilas, que os quede claro. No pretendo convencer ni convertir a nadie, no es esa mi tarea en la vida. Yo estoy aquí, con vosotros, porque aquella biografía de Jesucristo que leí en mi primer libro de lectura me subyugó. Jesucristo abanderó a los desfavorecidos, parias, pobres, enfermos, prostitutas, presos… Y me encantó la historia de este hombre, de esta divinidad. Ahí están sus palabras: Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme… Cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis. La figura de Jesucristo es el motivo que me hace estar aquí, con vosotros. Bueno… y que nadie me ha atracado. Viendo los rostros de mis interlocutores entre emocionados y perplejos, me eché a reír para romper la seriedad en la que habían caído tras oír aquella declaración. Por suerte o desgracia la clase tocaba a su fin y me despedí de ellos.
Semanas después entró en mi clase una nueva remesa de presos. Pasé lista al final y apunté a los nuevos, uno de ellos me confesó que no era preso sino un educador de la prisión y que se había colado en mi clase para enterarse de qué iba el Taller de Literatura, ya que veía a mis alumnos muy interesados en la materia; materia un poco árida, por aquello de que la cultura no triunfa en la cárcel. Sin venir a cuento, el educador me asaltó con una pregunta: Tú eres muy creyente, ¿verdad? Le contesté: Sí, soy creyente y me he declarado creyente porque algún tipo de moral hay que aplicar aquí y la más simple es la cristiana, es la mía, es mi civilización, es mi cultura; pero si tuviera que definirme te diría que soy aristótelicaplatónicaagustiniana, ¿te ha quedado claro? –le contesté así como muy desahogadamente. Lo cierto es que no me gustaron las formas de aquel educador, aquella forma de entrometerse en mi taller como oyente. Me río cuando lo recuerdo, porque yo sabía desde el principio que aquel alumno no era un preso, sino algún trabajador de la prisión, se notaba, era evidente. Además mis alumnos no se sintieron cómodos en aquella ocasión y lo noté, pasaba algo raro y es que había un intruso. Seguro que este educador se creyó muy listo al emplear aquella argucia para enterarse del método, de las artimañas que usaba para hacerles leer. En fin… Este educador más que astucia tenía artritis mental, algunos suelen confundir estos términos. De la astucia a la artritis mental no hay más que un paso: la necedad.
Y tras la Pasión viene la Gloria, la resurrección, preciosa palabra. Os dejo un vídeo que me encanta, porque tengo que decir que si el libro “Hemos visto al Señor” ha marcado mi vida; Jesucristo Superstar ha sido la película, la versión que más me gusta sobre la vida de Cristo.