jueves, 27 de diciembre de 2012

CARTA A LOS REYES MAGOS
Belén de la Baronesa de Canillamenuda

Queridos Reyes Magos:
Queremos un nuevo Ministro para las Administraciones Públicas, éste que tenemos no nos lo merecemos, no es de recibo. Un ministro que no vela por el  personal a su cargo no vela tampoco por el contribuyente; un ministro que atiza a su trabajador, atiza también al contribuyente. El elfo económico Montoro ahora amenaza con una nueva rebaja de sueldo, según se está filtrando, la nueva rebaja sería entre un 10% y un 17%; las pagas extraordinarias de julio y diciembre, además, quedarían reducidas al sueldo base y poco o nada más. También se rumorea que la jornada para el 2013 será partida. Esto sólo va a servir para aumentar el gasto en los edificios públicos y para meter horas en la persecución del contribuyente. Estas son las noticias o bulos que corren en la Admón. Pública.
Por otra parte, parece ser que Javier Arenas se queda sin cargo y como no saben dónde meterlo y es hombre de cargo con buen sillón, nos han dicho que probablemente vuelva a ser Ministro para las Administraciones Públicas. Queridos Reyes Magos, nos gustaría que volviera a ser nuestro ministro. Javier fue un buen ministro, bien es sabido que estuvimos con el sueldo congelado; pero nos lo compensó de alguna manera en las pagas extraordinarias y también nos añadió algunos días de vacaciones a cuenta de no subirnos el sueldo. ¡Vuelve Javier, por favor! Como todos los ministros tuvo sus luces y sus sombras; pero después de todo lo que estamos sufriendo, hay que reconocer que Javier tuvo un talante dialogante y llegó a un buen acuerdo con los sindicatos. De esta forma, el elfo económico Montoro se quedaría sólo con el Ministerio de Hacienda, con lo cual no deja de ser un peligro para el contribuyente mondo y lirondo. Porque éste es de los que persigue al carnicero, al fontanero, al mecánico y demás autónomos de poca monta; sin embargo no le echa el guante al gran defraudador. Me parece una vergüenza que amenace con hacer pública una lista de grandes defraudadores y no les aplique el mismo rasero que tiene para los pobres.

Queridos Reyes Magos, queremos además que Beteta -ese Secretario de Estado con perfil de virrey y látigo en la mano- sea cesado en su cargo. De nada sirve un Secretario de Estado con un  látigo en la mano y un cerebro sin contenido. A las pruebas me remito, siendo Consejero dio un déficit para la Comunidad de Madrid y se quedó corto. Os recuerdo la noticia.
Esperanza Aguirre recibió un mensaje procedente de La Moncloa en la que se le pedía explicaciones por el error en el cálculo del déficit. La respuesta de la presidenta regional fue contundente: “Preguntadle a Antonio Beteta, que fue Consejero de Economía y Hacienda hasta junio del año pasado”.

No se puede otorgar un cargo en la Hacienda Pública a quien va dejando agujeros por donde pasa. Esta gente es un peligro.
Por eso, queridos Reyes Magos, os pedimos que le entreguéis al elfo económico un calcetín para librarnos de él.
Gracias por escuchar nuestras peticiones.
Maravillas Entresdé

Y ahora voy a decir lo que no puedo decir a los Reyes de Oriente. Los funcionarios somos trabajadores al servicio del Estado, lo somos en función de un nombramiento y en consecuencia nos merecemos un poco respeto por parte de los de arriba; al fin y al cabo somos hombres y mujeres de confianza al servicio de nuestro país. Estos dos sujetos, ministro y secretario, lo único que han hecho con nosotros ha sido crearnos mala fama y desatender su tarea, de hecho no han dado una en el clavo. Y yo me pregunto: ¿Estos dos han cumplido sus cometidos? ¿Sirven para el cargo? ¿Dan la talla? Porque los funcionarios cumplimos los objetivos y si no lo hacemos para eso están las sanciones disciplinarias. Los que somos funcionarios de carrera sabemos nuestros deberes y nuestros derechos porque los hemos estudiado, hemos pasado por una oposición. Y en relación con los Moscosos, o días por asuntos propios, sería conveniente que supiera el personal que no son días de regalo que nos da la administración. Los Moscosos son los días del año no cobrados, porque los funcionarios cobramos todos los meses como si fueran de treinta días, de ahí la compensación. De continuar en el cargo estos dos, ministro y secretario, nos vamos a tener que abonar al oxígeno porque nos están ahogando poco a poco y lo que es peor, las medidas que están tomando no sólo no sirven para nada sino que además incrementan el gasto en la Administración. Estos dos no han cumplido sus objetivos en el 2012: han subido los impuestos y no han recaudado lo que esperaban. ¡Vaya gestión la de esta pareja! Mejor sería que dejaran de preocuparse del café y las vacaciones de los funcionarios, y que en lugar de perseguir al pobre contribuyente se pusieran a trabajar de buena gana, es decir, que quiten a sus enchufados y tomen las medidas justas y oportunas: llevan un año y todavía no han tomado ninguna. Y añadir como colofón final, que de todas formas de sometimiento la porculización es la menos efectiva de todas.
Como dice la de Canillamenuda, Cristóbal era de los que se cagaba en párvulos y no lo ha superado.


sábado, 22 de diciembre de 2012

En la Trasnochada
Por María Jesús Mayoral Roche

El Papa, el buey y la mula

En Villamayor de Gállego, 22 de diciembre de 2012

En esta Trasnochada y por estas fechas me surgen las mismas reflexiones de hace un año. El año pasado un comercio me envió un correo felicitándome el solsticio de invierno, cosa que me hizo pensar; algunos lo hacen por respeto a otras creencias y otros por la modernidad del laicismo. En esto último, yo más bien pienso que tienden a ser más anticlericales que otra cosa, que los laicos y ateos no se meten en estas cosas. Este año la ha armado Jesús Posada enviando a sus Señorías un precioso crisma navideño con la imagen del portal de Belén, un detalle sacado del Libro de Horas al Uso de Roma -ejemplar perteneciente a la Biblioteca del Congreso. Por lo visto una parte de sus Señorías se ha sentido ofendida al leer la felicitación. A mí lo que me ofende es que en el Congreso de los Diputados haya tanta incultura, que se lleven una pasta gansa todos los meses a costa de empobrecer al país y encima me tengo que aguantar. Pero claro, el caso es hablar de todo menos del paro y la crisis y estar unas legislaturas para asegurarse la pensión vitalicia.
Estamos viviendo en una época decadente en todos los sentidos, las tradiciones se están perdiendo a pasos agigantados; pero tengo que decir que tampoco se está haciendo nada a este respecto por parte de quien debería hacerlo. Dada la decadencia imperante, creo que hay que ser cautos y cuidadosos a la hora de comunicar, exponer y lanzar nuevas teorías. Creo que Su Santidad Benedicto XVI ha estado poco acertado en su último libro haciendo desaparecer del portal al buey y la mula, más, en esta época del año en que toca celebrar el solsticio de invierno. Ya sé que las palabras del Santo Padre han sido sacadas de contexto; pero les han venido muy bien a algunos periodistas para echar leña al asunto. El buey y la mula desaparecen de la iconografía para dejar paso a una suposición y esto favorece, quieras que no, al encantador Reno Rodolfo. Genial. Porque Rodolfo es un animalito entrañable que no da ni frío ni calor, pero tiene una nariz singular. También sé que Ratzinger es un gran exégeta y un intelectual y que lo que ha dicho lo ha hecho ciñéndose a las Sagradas Escrituras, yo lo entiendo; pero este comentario, ya digo, sacado de contexto les ha venido muy bien a algunos.
Deteniéndose en la forma tradicional de representar la Navidad en el cristianismo, Ratzinger cuenta que Jesús no estaba acompañado en el pesebre por el buey y el asno. «En el Evangelio no se habla de animales», recuerda. (Párrafo textual extraído de un periódico)
Pero si a esto vamos uniendo, además,  que el mensaje navideño católico es la venida de Jesús al mundo y que el horario clásico de la misa de gallo va desapareciendo; bien porque va poca gente o porque el sacerdote cree oportuno hacerla a las cinco o las siete de la tarde porque importa más la cena familiar que la misa. Si los villancicos tradicionales que hacen alusión a los elementos tradiciones de un belén se van silenciando para no ofender a los de otras confesiones religiosas; si las felicitaciones navideñas se reducen a motivos de decoración navideña no religiosa,  pues claro… no será de extrañar que de aquí a unos años el Mensaje por excelencia de la Navidad se vaya perdiendo por el camino.  
Ciertamente quien lea esto podrá pensar que soy una “misicas” como se suele decir; no obstante quiero declarar que soy creyente, pero más que creyente soy una defensora de la cultura y para mí la religión es cultura. Quiero recordar que gracias a la Biblia sabemos quiénes eran los caldeos, por poner un ejemplo. Pero si quiénes tienen que defender y preservar lo que tienen no lo hacen, pues al final, no tardando mucho, celebraremos el solsticio de invierno. Debemos ser conscientes de que la decadencia empieza relajando los hábitos y termina arrasándolo todo. En uno de mis viajes a Roma tras una misa en las Catacumbas, una misa prácticamente en familia, pues estábamos cuatro amigos incluido el oficiante, al salir al exterior no pude reprimir un pensamiento: los cristianos nunca debimos salir de las catacumbas, aquellos cristianos perseguidos que rezaban a escondidas fueron los auténticos cristianos.  
Llegadas estas fechas me pongo nostálgica y suelo sacar la caja de cartón donde guardo los crismas navideños que mis compañeras de clase me mandaban. Era un bonito detalle el de las felicitaciones, comprarlas en la papelería, escribirlas con la mejor de las letras y depositarlas en el pupitre de las compañeras y amigas. La foto que encabeza esta entrada son aquellas postalitas, algunas preciosas, que intercambiábamos en el cole.
¡Feliz Navidad y año 2013! Quiero saludar y felicitar muy especialmente a mis seguidores del otro lado del océano.

jueves, 20 de diciembre de 2012


¡SALVEMOS AL PEQUEÑO COMERCIO!
Qué gozada de ciudad! ¿Pero es que nadie va a hacer nada por el pequeño y mediano comercio? Recorro Zaragoza y no hay calle en la que no nos asalten los carteles “Liquidación por cierre”. El pequeño comercio es el que nos sostiene a todos y se está viniendo abajo sin que nadie haga algo para salvarlo. Sin embargo ahí están las empresas públicas ruinosas chupando como siempre. ¿Qué está haciendo el Gobierno de Aragón por nuestro comercio de toda la vida? Bueno, lo del Gobierno de España ya lo estamos viendo: subir los impuestos y asfixiar a los comerciantes y en consecuencia a los consumidores. Este gobierno Mariano sólo trabaja para la banca y la prima de riesgo, al resto que le den morcilla. Ya sabemos que los recortes vienen a consecuencia del despilfarro del gobierno Zp; pero Mariano sigue manteniendo empresas públicas que no rinden, manteniendo empleados públicos a dedo, nombrando a incapaces para el cargo, en fin… Y entre tanto crece la corrupción por doquier y lo que ya es deprimente es oír las escalofriantes cifras del paro.
Y mientras nuestros comercios, la vida de la ciudad, languidecen; el tranvía serpentea alegre por la ciudad. ¡Qué peligro en algunos tramos! Sin vallas, con los voluntarios vestidos de golfillos dando indicaciones, sólo con ese cartel mandón de “pare, mire, pase”. El tranvía avanza gozoso sin obstáculos por todo el Coso adelante. ¡Miedo me da!
Otro que me da miedo es un pastor del belén de la Plaza del Pilar, me recuerda al “moñaco diabólico”. Y digo yo… No podrían montar un belén con mejor gusto, más pequeño, con las figuritas de toda la vida; esas figuritas que cobran vida mecánicamente y que tanto gustan a los niños. En fin, a mí ese belén mastodóntico no me gusta y luego hacer cola para recorrer ese laberinto de figuras gigantescas que me recuerda a las garitas de la ferias.
 ¡Es Navidad! Y la ciudad está triste; si estará triste Zaragoza que ni a los municipales les queda “pitera pa chiflar”. Zaragoza está muda, triste, sin vida y ¡es Navidad! Es Navidad y la calle está llena de gente mendicante por las esquinas; pero es Navidad. Por este año la pasaremos, estrecha pero la pasaremos; al que viene ya veremos.
Feliz Navidad a todos. Colaboremos con nuestro pequeño y mediano comercio y seamos generosos con los que lo están pasando mal. Porque Zaragoza es generosa, generosa de verdad. Hoy el auditórium ha sido un ir y venir de gente, de camiones, de asociaciones para hacer la entrega anual de alimentos. A los políticos sólo les importa su sillón y sus prebendas; pero el pueblo ahí está, respondiendo a la miseria que han creado ellos. Tú que no puedes, llévame a cuestas.

El Enmascarado.

miércoles, 19 de diciembre de 2012



INFANCIA, ADOLESCENCIA Y JUVENTUD
León Tolstoi

 
Por María Jesús Mayoral Roche


 

Autor: León Tolstoi
Traductor y Prologuista:
Víctor Andresco Peralta
Editorial: Alianza
Colección:
El libro del bolsillo-Literatura
11,5 x 17,5 cm.
520 Páginas
Rústica Fresado
I.S.B.N.: 978-84-206-6148-3
Código: 3465698
12,00 IVA incluido
Marzo 2007
Para los que opinamos, que para novela novela, la rusa o la francesa y para todos aquellos que han devorado las obras completas de Tolstoi, la lectura de esta autobiografía puede ser reveladora. Podría calificarla como el mejor complemento humano en la colosal obra de Tolstoi.

Un gran escritor italiano decía que todos deberíamos escribir nuestras memorias. Tanto la vida como la visión del mundo es diferente para cada uno de nosotros, dejar por escrito nuestra existencia podría ser interesante para nuestros descendientes y, en ciertos casos, un legado intelectual a tener en cuenta. De hecho, un buen número de celebridades y genios que han pasado por esta vida dejando grandes obras para la humanidad, tal vez, si hubiesen materializado en papel y tinta cuanto llevaban dentro, sus obras y sus vidas hubiesen adquirido otra dimensión: la humana.  

Según los expertos, los recuerdos de la infancia vienen marcados por el sentimiento: a mayor sentimiento, mayor recuerdo. En el caso de Tolstoi debió ser así, pues en esta obra nos desvela todo su interior: un universo rico en imágenes y sentimientos. De hecho él mismo confiesa: Todo eso lo ví, lo oí y lo sentí.  Esta autobiografía está marcada por la gran protagonista de su novela Resurrección, el sentimiento que caracterizaba al escritor: la compasión. Un sentimiento que actualmente está en desuso, ahora sólo sentimos pena. En este testimonio vital Tolstoi,  nos regala  páginas llenas de ternura y esperanza, en las que podemos encontrar los vestigios del gran hombre que llevaba dentro, así como los pilares fundamentales que marcarían su vida y hasta su propia muerte.

Podría detallar algunas de las magníficas escenas que he leído, pero prefiero no hacerlo, sólo quiero añadir que su lectura me ha emocionado.

Agradezco a Alianza Editorial que, en estos tiempos dominados por la prisa y la zafiedad impresa que tanto me desmoraliza al ver esas montañas de papel –pobres eucaliptos- en las librerías, nos rescate esta exquisita autobiografía; un libro que responde a una cuidada traducción y presentación, que en mi caso he recibido como un soplo de aire de fresco que necesitaba. Un buen regalo para esta Navidad.