domingo, 10 de febrero de 2013

 LOCURA QUE EL ESPÍRITU EXALTA Y DESFALLECE
Por María Jesús Mayoral Roche

            Me encargaron que diera respuesta a las "Cartas literarias a una mujer" de Bécquer, ésta es una de ellas. Un poco de romanticismo no nos vendrá mal.
Isla de Vulcano frente a Lipari

            ¿Qué es el amor? Te pregunté. ¡Definiciones! Sobre nada se han dado tantas definiciones como sobre las cosas indefinibles. La razón es muy sencilla. Ninguna de ellas satisface, ninguna es exacta, por lo que cada cual se cree con derecho para formular la suya. Eso me respondiste, pero yo quería tu respuesta. No sé, te noté algo enojado.
            Me recordaste en tu carta una escena que ambos habíamos vivido y disfrutado con la intensidad que merecía el momento: la salida del sol en la lontananza del mar. Yo me adelanté, una vez más, a tus pensamientos y te cerqué con una nueva pregunta. ¿Qué es el sol? Tú lo señalaste con el dedo y me dijiste: Eso.
            Lo cierto es que no era el momento ni el lugar para definiciones, sino para sentirlo en el silencio de la naturaleza y el alma, de nuestras almas. Ese disco que encendía el horizonte, como el fuego cuando prende en la yesca, inundó nuestras miradas de una luz inusitada, que no era otra que el propio reflejo de nuestro interior.
            Eras, por sistema, enemigo de definiciones; esas definiciones que siempre se ha planteado la humanidad y nunca ha sabido dar detalle cabal de las mismas, porque tanto su esencia como los sentidos cuando se despiertan y desatan se resisten a ser contenidos en un recipiente.
            ¿Cómo definir lo que impulsa el mundo? Resulta imposible definir lo que sólo el corazón puede sentir. ¿Qué es el amor?
            Sí, hice lo que me recomendaste: Recógete dentro de ti misma y si es verdad que lo abrigas en tu alma, siéntelo y lo comprenderás, pero no me lo preguntes.
            Sí, lo sentí. Lo sentí creciendo en mi interior como la savia primaveral que renace en un álamo temblón, dejándome tan renovada como transida de un encantamiento que hasta entonces jamás había sentido ni conocido. Todo lo que no se puede definir hay que sentirlo en sí mismo. Y es ese ensimismamiento el que te hace comprender la esencia de lo indefinible, que por naturaleza suele ser invisible.
            Y es ahora desde la esencia de mágicos lugares donde mis sentidos adormecidos parecen recobrarse. Envuelta en el pétreo misterio de este claustro de Veruela, acariciando las señales de los canteros, confundida entre las ojivas festoneadas con trébol; escucho tu paso quedo al son de tus versos más puros. Y puedo escuchar tu voz recitando tus propios versos:          
                                      ¡Tú sombra aérea, que cuantas veces
                                   voy a tocarte, te desvaneces
                                   como la llama, como el sonido,
                                   como la niebla, como el gemido
                                                           del lago azul! 

            Y esta piedra secular, que retiene y guarda tus pensamientos, me hace vibrar entre el eco de tu voz y tus pensamientos. Y veo tu sombra salir de la leñera, y te contemplo como un copista más entre los monjes cuando tu imaginación más arrebatada te mostraba aquel séquito de hábitos blancos en sus faenas cotidianas. Y yo... queriendo saber tanto de ti, permanecía ajena a tu mundo. Por fin estoy en ese lugar, regalo espiritual que te ofreció la vida, para que rescataras en él tus más gratas y viejas sensaciones olvidadas. Veruela... Si la historia pudiera hablar... Si las piedras desataran la esencia que guardan... Soñar. Ya te confesé que los sueños no me hicieron partícipe de su magia. Quizá había que vivir en la paz de un monasterio, sentir como ahora siento. Al fin, amor, ahora siento como lo hacías tú.
            No, no supe entenderte. Leyendo tus cartas, me resigné a aceptar que la poesía había sido hecha por vosotros, los poetas, para gozo y comprensión de nosotras, las mujeres.
            Poesía es y no otra cosa esa aspiración melancólica y vaga que agita tu espíritu con el deseo de una perfección imposible. Eso me afirmaste con rotundidad en tu última carta. Quizá sea el deseo frustrado de una perfección imposible, pero en cualquier caso, sublime. ¿Te imaginas algo perfecto? NI siquiera los dioses fueron perfectos. Dicen... que la perfección está reñida con la belleza. Yo también lo creo así.
            ¡Qué hermosas fueron tus palabras respecto al nacimiento de la poesía! No, no arrojé tu carta. No, no fruncí el ceño. Más bien la leí y la releí hasta aprenderla de memoria, con el fin de guardarla en mi alma, pensando que así podría retener un jirón de la tuya. ¡Qué ingenuidad la mía! Tal era mi obsesión y mi amor por ti, que me parecía poder hacer lo imposible, lo que nadie había conseguido hacer me figuraba que yo podría lograrlo sin demasiadas dificultades. Conquistar lo imposible siempre ha sido el ideal de los amantes.
            El amor... ¿Quién puede decir lo qué es? ¿Quién tiene la suficiente autoridad para definirlo? Quien lo defina debería saber lo que es, sentirlo, vivirlo. Pero cómo confiar la definición a alguien que tal vez piense que lo ha sentido sin verdaderamente haberlo vivido en plenitud. Esa es mi duda, amor, y por eso quería saber tu opinión de poeta, de amante. ¡Cuántos creen amar sin saber realmente lo que es!
            Debo decir que tu respuesta, más que una respuesta, fue la visión recobrada, algo que había perdido o que quizá nunca llegué a tener pensando que lo tenía. Que nos pregunten a nosotros, los que hemos amado, ¿qué es el amor? Que nos pregunten a los que ardimos en la llama de una pasión no consumada, que nos pregunten a los que todavía vagamos por hermosos lugares creyendo en la transmigración de las almas, con la esperanza de que tal vez así encontremos lo que perdimos en vida.

jueves, 7 de febrero de 2013

MIÉRCOLES DE CINE

Por María Jesús Mayoral Roche




Género: Biográfica .
Director: Sacha Gervasi
Nacionalidad y año de producción: EE.UU., 2012
Duración: 98 min.
Fecha de estreno: 01 / 02 / 2013.
Productora: Fox Searchlight Pictures, Cold Spring Pictures, Montecito Picture Company.
Guionista: John J. McLaughlin.
Fotografía. Jeff Cronenweth.
Distribuidora: Hispano Fox Films.
Música: Danny Elfman.

 El miércoles al cine. Hitchcock. Una película para pasar un rato agradable que no aporta mucho más de lo que ya se sabe sobre el mago del suspense. De hecho es conocida de sobra su excentricidad, su ironía y las extrañas relaciones que entablaba con sus primeras actrices.

La película de Sacha Gervasi nos desvela la relación que mantuvieron Alfred Hitchcock y su esposa Alma durante la gestación y el rodaje de uno de sus filmes más emblemáticos: Psicosis.  Convivir con un genio no debe ser tarea fácil, de hecho estos creadores suelen ponerse insoportables cuando deciden poner en marcha una de sus brillantes ideas. La película nos muestra un Hitchcock con la clásica paranoia del que se ve atrapado por el protagonista de su película, en este caso un asesino. Y ese estado de ansia y empeño en sacar una película adelante -por la que nadie apostaba un dólar- Hitchcock  lo saciaba frente a la nevera a base de paté o bebiendo a escondidas. Y si convivir con un genio es difícil, trabajar a sus órdenes no lo es menos. Alfred las prefería rubias y me atrevería a decir, que frágiles. Extrañamente más que tener una relación con sus actrices, el director padecía extrañas fantasías platónicas. Si a esto añadimos que su matrimonio en el período previo al rodaje de Psicosis no pasaba por su mejor momento, el resultado para un genio sin estabilidad emocional es el fracaso. Pero de todos es conocido que Psicosis fue un éxito, y esto es precisamente el secreto que nos desvela el film de Sacha Gervasi.
Lo mejor de la película es el elenco de la misma. Anthony Hopkins se mete en la piel del mago del suspense magistralmente, dando una lección de interpretación. Tampoco se queda atrás Helen Mirren en el papel de Alma, esposa del genio. Scarlett Johansson se representa a sí misma: una actriz rubia que lo hace bien.








                 
                              

miércoles, 6 de febrero de 2013


EN LA TRASNOCHADA
Por Maria Jesús Mayoral Roche

Caruso y Lucio Dalla

En Villamayor de Gállego, 6 febrero e 2013 
En esta trasnochada quiero contar una bonita y a la vez triste historia; tal vez algunos la conozcan ya, en cualquier caso la recordaremos de nuevo. La RAI es una cadena italiana de TV propensa a hacer series, por lo general basadas en biografías o novelas italianas. Previamente al estreno de dichas series, suele promocionarlas a través de alguno de sus programas en hora de máxima audiencia. En mi último viaje a Italia tuve ocasión de ver uno de esos programas dedicado, nada más y menos, que a Enrico Caruso. Actores, actrices y el director de la película hablaban de las dificultades del rodaje, y al tiempo que cambiaban impresiones sobre los personajes centrales iban intercalando las secuencias más interesantes de la serie. Los italianos cuando deciden llevar a la pantalla a uno de sus mitos lo hacen con especial mimo y esmero: en esta ocasión para encarnar la figura del gran tenor eligieron un cantante lírico. El presentador en este punto le preguntó sobre la dificultad de su papel, más, en un personaje de la talla de Caruso. El tenor respondió que no era un actor profesional, pero que la ayuda de sus compañeros había sido clave a la hora de hacer un trabajo que desconocía. Terminada la entrevista al protagonista, el presentador le pidió que se acercará al piano para interpretar una de las canciones que hicieron célebres al tenor napolitano. La  perfecta ejecución de la canción y la maravillosa voz del cantante caldeó el ambiente del plató. Y es que los italianos cuando escuchan ópera lo hacen con verdadera devoción. El broche final a este programa biográfico lo puso uno de los descendientes del gran Caruso, todo un testimonio. Y como en estos programas promocionales cabe todo y cuanto más italiano mejor, hablaron de la  celebérrima canción compuesta por Lucio Dalla, Caruso.
Lucio Dalla fue un cantautor italiano y rico comunista que amaba la buena vida; Dalla, en uno de estos trances carpe diem, se encontraba veraneando en la Costa Amalfitana cuando su barca se averió. Obligado a permanecer en Sorrento varios días, habló con su amigo Luca Fiorentino quien amablemente le abrió las puertas de la suite del Hotel Excelsior Vittoria para alojarse.En espera de que la barca fuera reparada, entre cena y cena, los empleados del hotel le contaron cómo fueron los últimos meses de vida de Caruso en la misma habitación donde él estaba hospeado. El gran tenor, gravemente enfermo de pleuritis, se había enamorado secretamente de una joven a la que le daba clase de canto. Un día su alumna le pidió que cantara y el gran tenor a duras penas le dedicó una canción. En la suite del hotel todavía se conservaban algunas fotografías y el piano del gran Caruso.
Conmovido por esta historia, Lucio Dalla, un espíritu diletante y sensible quiso rescatar esta emotiva historia para cantarla. Canción que se ha convertido en un rendido homenaje a Caruso. Es una canción nacida del corazón -decía el cantautor italiano.
No quiero romper el encanto de este relato; pero conociendo el temperamento pasional del napolitano, supongo que la historia de Caruso con la joven tiene más de leyenda que otra cosa. Añado esto porque hay muchas y contradictorias versiones sobre la enfermedad y muerte del cantante. Caruso había sido operado de pulmón, convaleciente en Sorrento y hospedado en el hotel Excelsior, se recuperaba de una grave enfermedad. Dando síntomas de mejoría, el gran tenor decidió traladarse a Nápoles donde tuvo una recaída muriendo días después, también en la habitación de un hotel. Achacan esta recaída a que el médico que le venía haciendo las curas diarias no era un buen especialista.
Lucio Dalla supo aprovechar para beneficio de todos la bella historia contada por los empleados del Hotel Excelsior en el marco incomparable de su estancia en Sorrento, quizá a la hora de escribir la letra lo tuviera fácil; pero lo que es indiscutible, y ahí es donde Dalla demuestra su gran sensibilidad, es en el tono y el timbre que alcanza la canción: un adiós triste a la vida cargado de sentimiento napolitano que se deja sentir.




sábado, 2 de febrero de 2013


MARAVILLAS RECUPERA LA FE
Estoy como mi nombre propio indica: maravillada. Desde que la crisis llegó y Mariano y los suyos nos arrebataron la paga y lo que nos queda por rebajar…, tengo que reconocer que he recuperado la Fe: me paso el día rezando para que no se me rompa nada, electrodomésticos y esas cosas. Cualquier día de estos me engancho a rezar el Rosario para que se haga en mi casa la multiplicación de los panes y los peces, a la marcha que vamos, no sé yo. He seguido los consejos de la Baronesa y me estoy haciendo un colchoncito con lo que ahorro y estoy en lo de la cría del pollo tomatero, vamos, es que por no gastar ni le cambio la pila al reloj, ahora veo la hora en el móvil.
Después de la carga del elfo económico (Montoro) contra su gente (los funcionarios), aparte de amargaos por los horarios, por los días de vacaciones que nos ha quitado, la rebaja de sueldo por coger la baja…; después de conocer cómo se las han llevado en Génova sin darse cuenta, porque nadie sabe nada de los sobres Bárcenas… Queremos promover una iniciativa para que todos estos políticos tóxicos sufran una condena de por vida, que consistiría en cobrar el salario mínimo interprofesional y vivir en un piso de protección oficial para que sepan cómo vive el pueblo llano. En este fardo meteríamos a todos los políticos sin excepción, pues son los verdaderos causantes del hundimiento del país, los creadores de esta catástrofe económica y moral. La Administración cuenta con buenos Técnicos que se han sacado una oposición; pero han preferido politizarla a imagen y semejanza y así vamos.
Tiene gracia que diga esta jarcia política que sobramos funcionarios: sobran políticos y los que han empleado ellos a dedo. Sobran los políticos porque nos han hundido en la miseria, sobran por ser unos perfectos incompetentes. Quieren privatizarlo todo, ¿para qué? Para colocar más y mejor a los suyos, para alcanzar mayor y mayor grado de incompetencia: cuanto toca la casta política se convierte en oro y desastre. ¡Es increíble la desvergüenza!
Cuando le preguntó ese Diputado Saura al elfo Montoro, si había metido la mano en la caja B, va el otro y en lugar de contestar NO, salta: ¡Qué ruindad! Y lo dijo con esa voz que se pone cuando la pestilencia te llega a la nariz y te la tapas. ¡Encima va de digno! Tienen las cuentas en su partido manga por hombro, nos sube los impuestos, nos bajan el sueldo a los funcionarios o lo que es lo mismo, nos quita una extra y luego nos enteramos del negocio de los sobres Bárcenas, meriendas y comidas. ¿Pero de qué van? Y va este ministro de poca monta y argumenta que tenemos el IVA más bajo de Europa. Y yo añado que también tenemos el salario interprofesional más bajo. Estos… se creen que somos tontos. ¡Son listos los del P.P! Pues que se sigan aprovechando del cargo porque el batacazo que se van a dar en las próximas elecciones va a hacer historia.
Estaría bien que esta semana tuviésemos una aparición mariana para anunciarnos alguna de sus medidas, una de esas que dejan al personal mermado mental y materialmente, y que encima se atreva a pedir nuevos sacrificios al pueblo español.
Dice Mariano al pueblo que va presentar sus declaraciones de renta y patrimonio. ¡Y a mí que me importa! Dice que no está en política por dinero. Ya lo sabemos, ¡listo! Se entra en la política para tener poder, para mandar. ¡Qué hemos hecho para merecer esto!
A estas alturas de la película, sólo apoyan al Partido Popular los que viven del cargo Popular; porque desde luego entre sus votantes cunde la decepción. ¡Hala Populares, en las próximas elecciones la soberbia que ostentáis quedará reducida a humillación! Está claro que la aparición mariana en Génova ha sido una lección de soberbia y un insulto a la inteligencia. Cuando te acusan de algo así, de llevarte esos sobres… lo que el pueblo espera es otra cosa. Lo de valor se le supone no va con Mariano.