Oficios a extinguir
Hay un programa
de TV que ponen y reponen a menudo, titulado “Oficios Perdidos”. Esta serie que
rescata los viejos oficios artesanales que con el paso del tiempo se han ido
perdiendo, creo que deberían transformarla en una más destructiva y titularla
Oficios a Extinguir. Lo cierto es que entre unos y otros, tarde o temprano,
ciertos oficios van a ser declarados como trabajos a extinguir.
Creo que se
estarán preguntando de qué estoy hablando y estoy en el deber de ser más claro.
¿Alguno se puede imaginar el oficio de jardinero como un oficio a extinguir?
¿No? Pues yo digo que los jardineros un día de estos, en este país, será una
profesión perdida. A las pruebas me remito. Zaragoza, Ciudad Inmortal. ¿Cuántos
jardines, parterres, setos y flores ven? Yo, en esta ciudad, cada día veo más
cemento. Los jardines de las rotondas son piedrecitas blancas y negras, algo
que no requiere trabajo ni mantenimiento, tan sólo sulfatar las hierbas de vez
en cuando. Esto supone un gran ahorro en plantas y mano de obra. ¿No es una
idea genial sustituir los jardines por piedras o cemento? Para echar más leña
al fuego y justificarse más, el consorcio político zaragozano dirá que además esta
modalidad supone un gran ahorro en agua, un bien escaso y necesario para el
consumo. He llegado a oír que querían quitar los árboles de algunos Paseos.
Otra idea genial, así se evitan la poda y en caso de desastre natural las
indemnizaciones. Se riegan con el canal las flores de Zaragoza –eso dice la
jota. Y dejarán de regarse porque no habrá flores.
He dicho antes
que entre unos y otros algunos oficios acabarán extinguiéndose. Otra profesión
que vislumbro que va a perderse de aquí a unos años es la de maquinista de
tren, más, después del siniestro ocurrido en la curva de A Grandeira. Si
dejamos a un hombre como responsable de cientos de vidas, si le pagamos un
pastón por esta responsabilidad, si nos piden una tarifa exorbitante por un
billete de tren y encima por una negligencia humana pierdes la vida; y si para
colmo no es que la máquina falle, sino que falla el responsable humano, entonces…
Puesto que la máquina no falla y las señales acústicas o luminosas tampoco, lo
mejor será que en un futuro los trenes vayan solos con un conductor durmiendo, que
será despertado únicamente para avisarle de que pulse un botón para detener el
tren. En este caso del maquinista que se despistó ocasionando una tragedia
ferroviaria de las que hacen historia, hay que reconocer que hizo un flaco
servicio a esta profesión. Las grandes empresas y las aseguradoras no están por
apechugar con indemnizaciones millonarias a las víctimas, además del destrozo
de los vagones y los gastos de las labores de rescate junto con el
restablecimiento de la línea. Y como tanto las máquinas como las señales no
fallan, el que sobra es el maquinista. Un tren teledirigido será más seguro que
un tren en manos de un presunto maquinista despistado.
Otro oficio
tendente a la extinción es el de cartero: el correo electrónico prácticamente
ha triunfado ya. ¿Qué necesidad hay de comprar un sobre, un sello y echar la
carta a un buzón? A eso hay que añadirle el agravante de que la carta puede
extraviarse…
Los funcionarios
también van a ser otra especie a extinguir. En breve el ciudadano hará todo el
papeleo desde su casa conectado a un ordenador. Esto será una maravilla porque
nadie te dirá: Vuelva usted mañana.
Y aún quedan más
profesiones que de aquí a unos años quedarán reducidas a nada: los empleados de
banca. De hecho ya han empezado a reducir las plantillas, aunque hay que decir
que por otros motivos: las fusiones. Y es que los cajeros automáticos funcionan
bien e internet también, todo es cuestión de perfeccionar máquinas para
recolectar dinero.
Y no termino
aquí. Las cajeras de los supermercados. ¿Qué necesidad hay de pagar un sueldo a
una cajera? Ninguna. El cliente pasa el código de barras de cada producto por
un lector, introduce una tarjeta de crédito y luego enseña a la salida el
justificante de que ha pagado.
Otra especie a
extinguir y esta me parece un caso serio por aquello de la espiritualidad, es
la de los curas: cada vez hay menos. Bueno, también es cierto que cada vez más
hay menos feligreses. En cualquier caso siempre queda la misa por televisión o
un CD. El único problema es la comunión y esto puede solucionarse dejando a un
feligrés jubilado o prejubilado para ir a darla, previa cita.
Y cuanto estoy
diciendo no me parece exagerado ni imposible, de hecho el paso del tiempo se ha
llevado por delante un número considerable de profesiones: serenos, carboneros,
luceros, estañadores, charlatanes, pieleros, afiladores, paveros, colchoneros,
fogoneros, cesteros…
Otra especie a
extinguir es la de los viticultores de mi pueblo, en esta entrada dejo
retratados a estos dos haciendo vino para el consumo de casa. Lo de estos
pobres es más duro: toda la vida pensando que el vino que hacían era el mejor
del mundo y con un buqué que no le tiene envidia a cualquier Rioja, para que
luego te venga diciendo cualquier ignorante, que no distingue un Don Simón de
un vino del Somontano, que el vino que hacen ellos es imbebible.
Se extinguirán tantos oficios que muy pronto terminará extinguiéndose, también, el más hermoso de todos, que es la vida. Creo
ResponderEliminarComo van a extinguirse los Sacerdotes , si es verdad que hay muy pocas vocaciones, pero sin un sacerdote que consagre no hay misa que valga, ni por CD, ni por otros medios.
ResponderEliminarDios estara con nosotros hasta el final de los tiempos.
Besin Maria Jesus
Es una pena,pero.una verdad como un templo, lo que dices enmascarado.Pena da ver esas rotondas con las piedrecitas haciendo dibujitos (algunos en forma de flor), pena da ir a comprar y que te cobre una maquina (te dice, pase producto gracias), pero a mi lo que me da muchisima pena es que las nuevas tecnologias dejen a mucha gente sin puesto de trabajo.
ResponderEliminarSe me olvidaba enmascarado...asi por la pinta esos señores de la foto deben de ser parientes suyos,no?jajaja.Un saludo.
ResponderEliminarEstos dos monstruos de la foto son mi tío y mi padre. Por cierto, el que más vino bebe soy yo. Lo mejor es la vendimia, sobre todo cuando agarran un racimo de la cepa de Miguel de Arcos y lo levantan para que veamos el color tan bonito de los granos.
ResponderEliminarEl Enmascarado
Te añado otro oficio a extinguir: el de pisadora de uvas
ResponderEliminar¿Y tú cómo sabes que las pisé yo? Tienes que ser un pariente muy cercano, ¿no? Lo cierto es que es un buen ejercicio y las pisé con ganas, me gustó.
EliminarSaludos.