domingo, 1 de octubre de 2017

EN LA TRASNOCHADA 
María Jesús Mayoral Roche 


Banderita Española








Soy española, no es un sentimiento. Soy española, no fue una elección. Soy española por el mero hecho de haber nacido en España y esto es algo tan incuestionable como evidente. Soy española y no es sólo un mero dato. Soy española, cuando me preguntan en el extranjero. Soy española, por tradición. Soy española, por cultura. 
Soy aragonesa, no es un sentimiento. Soy aragonesa, no fue una elección. Soy aragonesa por el mero hecho de haber nacido en Aragón, y esto es tan incuestionable como evidente. Soy aragonesa y no es un mero dato. Soy aragonesa, cuando me preguntan en España. Soy aragonesa por tradición. Soy aragonesa por cultura.
No presumo de ser nacional ni regional, no me gusta decorarme con banderas ni distintivos. Detesto los tópicos porque reconozco que en el fondo nos retratan. Me siento ciudadana del mundo y me cuesta comprender ese nacionalismo aldeano, acomplejado, que intenta hacerse con un mapa a golpe de escuadra y cartabón para expandirse, que se inventa y fantasea hechos históricos para enorgullecerse, que se colecciona personajes porque apenas tiene héroes, que se sirve del idioma para aislarse del resto del mundo… Me cuesta comprender esos regionalismos históricos e histéricos sin historia, o más bien sea que se les ha consentido todo para acallar sus protestas. Se les ha consentido demasiado, no de ahora sino de siempre. Premiar a los pueblos díscolos… es muy propio de gobernantes pusilánimes, es una forma equivocada de esquivar el golpe. Hay regiones pretenciosas… a las que yo comparo con esas pecheras condecoradas sin haber participado en ninguna guerra. Vamos a echar mano de genios, vamos a hablar de artistas, de personajes relevantes: Velázquez, Goya, Picasso, Cervantes, Sorolla, Galdós, Ortega y Gasset, Ramón y Cajal, Severo  Ochoa, Miguel Servet, Garcia Lorca, María Zambrano, Luis Buñuel, Unamuno, María Moliner, Bécquer, Mariano Benlliure, Pablo Gargallo… Salta a la vista que ninguno  de ellos nació en esa región innombrable, que por cierto también vio nacer a grandes genios de la talla de Gaudí, Dalí, Miró y algunos otros… Pero claro, no tienen la universalidad de Goya o Velázquez. Y en cuestión de historia su mayor héroe es el tamborilero del Bruch. ¿Qué quiero decir con esto? No, no es mi intención menospreciar a una región modesta en artistas y hasta en historia. Es cierto, que hubo un paréntesis histórico muy importante, que consistió en su gran aportación al sector industrial y comercial. De hecho la peseta, la que fuera nuestra moneda nacional, se la debemos a ellos. Lo que quiero decir es que la Historia de España la hizo el resto de España, los artistas los dio el resto de España… Y que dada la grandiosidad de los hechos diferenciales de los que tanto presumen, realmente se quedan cortitos en aportes culturales. Estos que presumen de lo que no tienen, salvo mucha soberbia, se sientan a pactar con el contante sobre la mesa para luego jugar a ser antidemócratas, para darse el piro. En fin… Pero esta situación la han creado estas pandillas de gobernantes incapaces, que van de políticos de pacotilla, que resuelven sobre la marcha sin visión de futuro, sin prever los peligros y ahora toda España está pendiente de un referéndum fantasma. Yo creo que las urnas las pueden poner en la puerta de una iglesia como si se tratase de una mesa petitoria para el Tercer Mundo jugando de paso al despiste, también las pueden poner en la boca de un metro o en la copa de un árbol, cualquier cosa. Todo esto me parece una locura inútil, rabiosa. Muchos españoles se sienten molestos, agraviados viendo cómo se desarrollan los acontecimientos en esa región innombrable, díscola e insolidaria. 

Yo no soy de adornarme con banderas ni colores, no soy de llevar distintivos, simplemente soy española. Soy española y para mí la bandera, mi bandera, ha sido en muchos momentos fuerza. Hay circunstancias… establecimientos oficiales, momentos de euforia en los que nuestra enseña nacional cobra su protagonismo y me parece que en esos actos espontáneos nos une más. Pero cuando uno enarbola una bandera para blandirla con rabia, para alardear de superioridad; la bandera deja de tener ese sentido de acogida, de denominador común, para convertirse en un motivo de discordia. Este fin de semana nuestra bandera española coloreará muchos balcones, y es que hemos tenido que vivir el hecho diferencial de una comunidad autónoma que quiere abandonarnos para rescatarla, para darle un sentido perdido: el de identificación. Identificarnos con nuestra bandera, con sus colores, con nuestra patria, con España.

martes, 5 de septiembre de 2017

CRÓNICA NEGRA
Por Azulenca


 Cadaqués, lugar de veraneo del independentismo catalán.
Los Telediarios… Dada mi visión socarrona de la política, reconozco que los Informativos siempre me han divertido. Sin embargo, últimamente los Telediarios… En fin… son de llorar, son una pena… Ese  Beatle trasnochado de Puigdemon, ese adalid del independentismo de segunda regional, es decir, de una región sin futuro ni presente, sin dinero ni proyecto y en medio de la zozobra… Me aburre el independentismo catalán, me da igual, estoy saturada y creo que le pasa igual al resto de España. Lo peor ha sido el final del verano, los atentados en Las Ramblas y Cambrils, esa ha sido la tragedia que no ha conseguido silenciar el proceso catalán, ni siquiera una masacre logra silenciar la política independentista. Cuando sobreviene la muerte es necesario el silencio, el dolor, el luto, la reflexión… Pero no, en Cataluña, no. Este atentado se ha manipulado para decir lo buenos que son, que no necesitan de nadie y que la culpa la tiene España o lo que es lo mismo, Madrid. El colofón a la tragedia fue una  manifestación patéticamente  política. Lo cierto es que sobraba la patochada de esa manifestación, los políticos y la manipulación, también estaba de más el Soberano, que para hacerlo de menos le colocaron a los flancos… en fin, mejor una imagen. Y más que una manifestación luctuosa fue la recreación de un dolor ausente. Y luego la alcaldesa, esa alcaldesa que detesta el turismo, que le sobra el turismo y se encuentra con lo que se encuentra y llora… Y viendo la zafiedad política, en general que nos representa, que llora sin emoción, que no sufre pero rabia y suma y sigue en más de lo mismo, me digo que la ruina de este país es su clase política.
  Dejando a un lado el atentado en Las Ramblas, el resto de noticias estivales han sido los incendios, los accidentes de tráfico, los maltratadores, las desapariciones, la mujer desaparecida con sus hijos, la supuesta secuestrada en México y luego asesinada, la pareja encontrada dentro de un coche en el fondo de un pantano… En fin, un verano con playas repletas de personal y carne tendida al sol por una parte y por otra una España negra y harta de tanta amargura. 
Voy a dejar este tema que me revuelve y lastima porque yo soy Azulenca, y Azulenca es alegre; pero quería rendir un homenaje a las víctimas, unas víctimas silenciadas, apenas nombradas, simples turistas paseando por Las Ramblas en una tarde fatídica. Descansen en Paz.
El pasado mes de junio estuve en L’Escala, Girona. Cualquier día me sacudirán algún guantazo porque no me corto un pelo y en cuanto piso territorio catalán pienso en voz alta. Nada más llegar pregunto a un amigo si habían cambiado el código de entrada a la urbanización donde tiene el apartamento, va y me dice que el nuevo código era la fecha  de la díada. Al oír aquello tiré la maleta y le pregunté con guasa: ¿Ya no había otro código mejor para poner? Sin cortarme, me pongo seria y con emoción, lanzo: ¡Visca una Catalunya grande y libre… ! La juerga en mitad de la calle se hizo sentir. Al día siguiente, viendo toda la rotulación en catalán, empiezo a leer en voz alta y con mucha retranca todos los carteles en catalán, tampoco había otra opción y añadía: A base de leer carteles en catalán voy a aprender a hablarlo. En plan hacer la puñeta me dediqué a hablar catalán allá don iba, ni os cuento la juerga y el mosqueo del personal. El colofón fue la estación de tren de Girona. Entré en una tienda a comprar un abanico que me había gustado y me dice el tendero catalán, que los abanicos eran españoles y le digo con asombro y socarronería: 
- No me lo puedo creer, abanicos españoles, aquí, qué raro… 
Y va y me suelta el comerciante: 
- Que los habían fabricado en Valencia, que los de los chinos son muy malos…
Les cuento lo sucedido a mis amigos y sabiendo como las gasto con este tema, me dicen: 
- ¿Eso le has dicho? Cualquier día la tendremos contigo, aquí esas bromas… 
No, no la tendremos porque yo me lo tomo con humor y no saben por dónde cogerme, por dónde tomarlo, no les queda claro mi comentario. Y es que el sentido del humor catalán… es… soso, inconsistente. Muchos se ríen cuando digo que son tacaños hasta para decir te amo: T’estimo -se dice en catalán. Hasta para decir te amo se quedan escasos. Hay excepciones, pero  no entienden la socarronería maña. Como suelo decirle  a un buen amigo catalán independentista a los postres: Los aragoneses somos y hemos sido expansionistas y vosotros en estos momentos sois reduccionistas y así os vais a quedar, jibarizados.
En octubre seguiremos hablando del Procés Catalá, viendo en el Telediario al Shrek de los Paisos Catalans, Junqueras; seguiremos aguantando al Beatle trasnochado de Puigdemon y a toda su pandilleta de playa y chiringuito proclamando la patochada regional. Y seguiremos oyendo España nos roba… Pero nos hemos acostumbrado a oír robar como predicado de la política nacional. Robar, estafar, comisiones, sobres… Y mientras el Elfo económico Montoro persigue a los artistas y deportistas, los políticos no rinden cuentas a nadie, nos hacen ver unas cuentas escasas, pero ya sabemos de qué van…
No sirven, no nos sirven estos políticos que eligen a los suyos para hacer de las suyas. Hemos tenido un imán de Ripoll activista, por más señas, buscado, deportado y danzando por todo el territorio nacional como si nada, coleccionándose bombonas de butano para dar mayor gloria a sus creencias, tanto es así que con sus obras se fue directo con las huríes y otras mozas del lugar. El imán… ¿pero de verdad era un imán? 
Yo soy incrédula por naturaleza y no me creo nada de lo que me cuentan ni los nacionales ni los regionales, el balance: las víctimas de las Ramblas, sus familias. El resto… una patochada, una representación falsa del dolor, de la tragedia… Los muertos se merecen respeto, luz y oraciones…



domingo, 11 de junio de 2017



MEMORIAS DE UNA MUJER SIN PIANO
María Jesús Mayoral Roche 





Esa frase de que detrás de un gran hombre hay una gran mujer... Acabo de leer "Memorias de una mujer sin piano", las vivencias de la viuda de Luis Buñuel y se puede decir que el cineasta no sale muy bien parado: lo retrata como el clásico machista que nunca habló con ella de política, ni de religión, ni del surrealismo; que no la dejó trabajar ni realizar ninguna de sus aficiones, que le decía con quien debía relacionarse y con quien no. A pesar de todo, esta mujer confiesa que fue feliz al lado de Buñuel y que estaba enamorada de él. ¿...?

En sus mismas memorias la que mejor se retrata es ella: salta a la vista que es tonta. Hay muchos ejemplos en los que apoyarse, pero basta un par para ilustrar lo que digo. Luis Miguel Dominguín le regaló unos grabados y como no le gustaban los tiró, más tarde se enteró de que eran de Goya. ¡Qué tonta! -se dice a sí misma. Cuando murió su hermana no fue capaz de tomar una solución con los  magníficos muebles de la casa que habían pertenecido a sus padres, después de deshacerse de ellos, se dijo que los podía haber embarcado y llevárselos a México. 
Lo que hubiese sido interesante de estas memorias es que Jeanne nos hubiese contado lo que le aportó vivir 50 años al lado de un cineasta de la talla de Buñuel; pero confiesa que él la dejó al margen. Me falta en estas memorias la semblanza cotidiana de un creativo en plena efervescencia de rodaje, que nos hubiese acercado con anécdotas y delicadeza a los sentimientos, pasiones y temores de un genio. Pero claro... ella misma confiesa que Luis nunca le habló del surrealismo y que ella no entendió el cine de Luis. Esta declaración me parece tremenda. Si nos confiesa que él no la dejaba desarrollar sus gustos y habilidades, si no tenía ni voz ni voto en casa y si tampoco entendió su cine, qué podía admirar ella de Luis Buñuel. 
No logro entender lo qué llevó a esta mujer a escribir sus memorias: Buñuel no sale bien parado pero ella tampoco se salva. Por qué reprocha o se queja del machismo o autoritarismo de Buñuel después de su muerte, qué sentido tiene. Por qué se declara enamorada de él y luego lo traiciona desvelando sus defectos. Por qué confiesa que fue feliz al lado de Luis para luego declarar que él la tuvo al margen de casi todo; por otra parte deja claro que lo único que quería era una mujer dedicada a él como ama de casa. Y la mejor declaración de todas es que él le decía: Jeanne eres y has sido la mujer de mi vida. Probablemente, casi seguro, Buñuel se enamoró de la bondad de esta mujer, de su sencillez y por supuesto de su sumisión.
La lectura de estas memorias me ha hecho reflexionar sobre el perfil de esta mujer. Yo no sé si fue la clásica sumisa, sometida o dependiente. Porque ser sumisa puede ser cómodo, muy cómodo, más cuando un hombre te resuelve absolutamente todo y no te ves en nada porque te lo dan  hecho. Personalmente, me da la sensación de que esta mujer tenía pocos recursos, no sabía desenvolverse, y en cualquier caso Buñuel lo disponía todo. ¿Sometida? era más bien de dejarse llevar, abulia y comodidad más que otra cosa, le faltaba carácter. Y al no ser resolutiva, por fuerza se convierte en una mujer dependiente. Por otra parte el enamoramiento, a veces, puede ser un sometimiento voluntario. ¿Y qué hubiese dicho o cómo se hubiese quedado Buñuel al leer las memorias de su Jeanne? Decepcionado, supongo.
Ser la esposa de un creativo no es fácil, más bien es complicado convivir con un genio. Un genio, un creativo necesita su tiempo, su silencio. El poder creador llega a ser tan fuerte que obliga a apartarse del mundanal ruido, aislarse, quizá por eso Buñuel reconoció que Jeanne era la mujer de su vida, nunca se rebeló contra él, no le ocasionó problemas ni le montó escenas.
Otra cosa que me descoloca de esta mujer es que no hiciera nada para entender el surrealismo. Confiesa que Buñuel sólo hablaba de arte, política y religión con sus amigos, que su círculo cultural sólo era de hombres. ¿Y no se le ocurrió a esta señora escuchar a hurtadillas? ¿Leer a escondidas? ¿Intentar sorprender a su marido con algún comentario inteligente a los postres? A veces hay que ganarse ese sitio. A medida que lees este libro te das cuenta de la simplicidad de esta mujer, hasta llego a entender que Buñuel la amase pero que no perdiera con ella su tiempo en hablar de cine, arte, política, religión... Y es que entre Buñuel y ella había un abismo cultural, lo único que hubiese podido hacer por ella era cultivarla un poco y un creador no está para esas cosas.
Al final, Jeanne explica los motivos que la llevaron a escribir sus memorias; primero porque Luis escribió las suyas, en las que por cierto ella se queja de que no hablara ni mencionara para nada a su familia y segundo porque la animaron sus hijos con el fin de dejárselas a sus nietos. Ella las publica siendo consciente de que a Luis no le hubiese gustado nada y que se hubiese opuesto a ello tajantemente. 
Por lo que he leído, creo que ésta era una mujer llena complejos y frustraciones, que Buñuel la anuló por completo y que no tuvo que esforzarse mucho para conseguirlo. Después de una vida junto al cineasta se arrepiente de haberle hecho caso, de no haber impuesto su carácter a la hora de querer realizarse como encuadernadora, profesora de gimnasia o escultora. Ella misma se declara que tenía aptitudes para la música, la escultura, la encuadernación o la gimnasia y que Buñuel se opuso a que desarrollara estas actividades. Opino que, después de haber vivido una vida no merece la pena rebelarse a destiempo cuando está todo perdido. Y está bien eso de escribir memorias, pero las de esta mujer son una traición al genio muerto y creo que alguien debería haberla asesorado a la hora de escribirlas para no quedar retratada como una tonta integral. Digamos que estas memorias son una especie de venganza, una cura contra la frustración. Existe la posibilidad de que la editorial y quien dirigió estas memorias la convencieran para contar el machismo de Buñuel, por la sencilla razón de que eso vende. Si Jeanne Rucar hubiese contado las bondades como esposo de Buñuel, probablemente, sus memorias no hubieran visto La Luz. En una ocasión, mi médico y amigo, me pidió que le asesorara y supervisara una novela autobiográfica, que de hecho está publicada. La de este hombre es una vida muy interesante, por eso me brindé a hacerlo gustosamente. De principio a fin le di mi opinión, se la razoné y él me hizo caso en todo, cambió y omitió cuanto yo le dije. Hay que ser muy cuidadoso a la hora de editar una autobiografía, más cuando hay políticas y guerras de por medio, cuando todavía quedan supervivientes. Redactar es un ejercicio sencillo, contar tu vida es fácil; pero escribirla es otra cosa.
Y ahora toca la pregunta del millón... Si Jeanne Rucar se sintió anulada, apartada de la vida del genio, ¿por qué no lo dejó? Porque si hay algo que no se soporta y puede degradar a la persona es el sometimiento, que te anulen. Supongo que la falta de carácter es lo que la incapacitó a la hora de tomar una decisión. A pesar de todo, ella se mantiene en la afirmación de que fue feliz junto a él; pero a mí me cuesta creerlo y me cuesta creerlo por una sencilla razón, porque ella no declara ni demuestra en ningún momento de su vida estar en plenitud y tiene su lógica explicación: cuando te anulan es imposible vivir en plenitud y en el caso de estarlo, es una ficción. Más todavía, cuando se toca fondo entre la ficción y la realidad el vacío puede ser rompedor. 
Cuando mi tío vio el título de este libro, me comentó:
- Cuando se estrenó Viridiana en Estados Unidos, yo estaba allí y fui a ver la película. Recuerdo que como los americanos son así, la película empezó sin título ni preámbulos, tan sólo un enorme cartel que cubría la pantalla: Buñuel. 
Pues habrá que quedarse con eso. Quiero aclarar que quizá no he sabido comprender a esta mujer porque yo no pertenezco a la cofradía del arrepentimiento o del santo reproche -que dice Sabina-. Me parece poco elegante reprochar, pedir explicaciones. Las circunstancias son como son y hay que aceptarlas, sin más. La lectura de estas memorias me suscita otra pregunta, la pregunta que debería haberle hecho la escritora que le ayudó a escribirlas y que hubiese sido un buen final. Jeanne, ¿te compensó vivir 50 años junto a Luis? Porque a mí me da la sensación de que a pesar de sentirse enamorada y feliz, el cineasta la dejó amarga.

martes, 9 de mayo de 2017

En la Trasnochada

María Jesús Mayoral Roche 



LAS AMISTADES PELIGROSAS 
                         

 Pobre Esperanza Aguirre... Ella confió en Ignacio y él se la dio con queso. No vigiló... confiesa Esperanza en su hundimiento. ¡Qué políticos con tan poco fuste! Todos los políticos deberían tener como libro de cabecera uno del que omitiré el título y que es infalible... Estoy segura de que no lo han leído: cuestión de cultura. ¿Confiarse? Confiarse así... A cualquiera... Sin más... Otorgas un cargo político importante, te advierten sobre presuntas irregularidades y le preguntas al implicado sin más, te da explicaciones ramplonas y ya está; no abres una investigación, no haces averiguaciones, pasas por su palabra... Pues yo que llevo una vida normalita no suelo confiarme a nadie, estamos viviendo en el caos y la confusión se adueña de los actos, ciega al personal, a veces hasta lo idiotiza. Soy desconfiada por naturaleza y como dice una amiga mía: La desconfianza y el caldo de gallina no hacen mal a nadie.
  
En mis tiempos madrileños, un Jefe, viendo mis habilidades y conocimientos intentó exprimirme las ideas y criterios. Reconozco que fue una época muy divertida, a pesar de lo aplastante que resulta la Infantería, no pudo conmigo. Yo era ajena a mis habilidades innatas y él me enseñó a cultivarlas. Este hombre se coló en mi vida sin darme tiempo a  reaccionar: sabía que era la única manera. Lo poco que me quedaba  por aprender y escudriñar del factor humano me lo enseñó él; sin  embargo cuando la alumna aventaja al maestro... pasa lo que pasa...Empezó a hacerme faenas; algunas simpáticas y otras tirando al emocional fuerte con intención de hacer daño. Yo resistía sin problemas. Él sabía que había una barrera que no podía traspasar, porque si lo hacía me perdía y no estaba por la labor. Al final, cara a cara, se sinceró conmigo y me confesó que nadie le había dado la vuelta en la vida, que yo se la daba de continuo y que eso le jodía enormemente -nunca soltaba un taco- y se echó a reír. Me recomendó que debería afinar más mi carácter, que sacaría más en la vida. Yo le contesté que los caramelos envenenados no me iban, de hecho se los hacía tragar a los mismos que me los ofrecían y que a mí me sostenía el peso de la verdad, de mi verdad y que con ella iba por delante. De paso... le pregunté: ¿A ti quién te sostiene? Y contesté por él: ¿La mentira? Entonces bajó la cabeza y me confesó: Necesito mentirme todos los días para sobrevivir. 
Yo agradezco a este hombre cuanto me enseñó, fue una época divertida, interesante, aquella amistad me curtió... Porque él no reparó en medios para conquistarme, quería verme enamorada a toda costa aun sabiendo que lo tenía crudo. No le importaba humillarse sin necesidad ni jugar sucio con tal de conseguir su fin. Yo sabía que lo único que quería de mí era satisfacer su deseo y nada más, que nada ni nadie se le resistía y que yo era su presa de turno. Una presa que le servía una información con la que él se lucía en reuniones importantes y le advertía de los posibles fallos humanos de los de alrededor. También sabía que yo nunca le mentiría ni le daría problemas. Él me preguntaba: ¿Qué opinas de tal? ¿Qué opinas de cuál? Dime algo sobre tal escritor, dame tu opinión sobre tal novela, suéltame una de tus frases para lucirme... Por mi parte, yo lo admiraba, era un sabueso... me abrió los ojos a una cultura para mí desconocida, era muy divertido, con unas habilidades sociales increíbles, generoso y muy buen Jefe; a pesar de lo cruel que podía llegar a ser cuando  se le torcían las cosas. 

A qué viene esta historia, se trataba de una amistad peligrosa. Porque siempre hay un momento... y llegó el momento. Él era un hombre que no entendía un "no" por respuesta y presionaba psicológicamente.Yo me daba cuenta de cómo me aplicaba sutilmente toda su astucia mientras yo permanecía inalterable, me buscaba, fijaba la mirada y yo la mantenía sin problema. ¿Podría haber cortado esa relación? Sí, pero los daños colaterales hubiesen sido peores, se trataba entonces de mantener el tipo y de amor propio: a mí no me tumba nadie. Él había tejido hábilmente una red, sabía avanzar y no retrocedía. Cuando las cosas le iban mal se hacía el loco, era su momento más trágico, era un hombre infeliz, insatisfecho. Yo me pregunté: ¿Vas a ser capaz de dominar esta situación? 

    Este hombre se coló en mi vida como un ciclón, sin poder evitarlo, sabía dónde vivía y casualmente un día, con una excusa, se presentó en mi estación de metro por la mañana; esta casualidad la consolidó y todas las mañanas me esperaba en el metro para desayunar juntos antes de ir a trabajar. Yo solía ir con mi bono para no perder tiempo en la taquilla a primera hora de la mañana, pero un día tuve que sacarlo. Cuál no sería mi sorpresa cuando una de las cámaras del metro lo enfocaba a él y lo vi feliz, tranquilo; a pesar de sus cuarenta años parecía un adolescente enamorado. Me quedé helada, fatal... ¡Me estaba esperando a mí! Cuando lo vi en el andén su expresión había cambiado, estaba serio; pero yo ya había visto la realidad. Por supuesto tomé cartas en el asunto, puse tierra de por medio: vacaciones. Entre tanto salió publicado un concurso de traslados, al regreso era ya seguro que me metía en una vacante en Zaragoza. ¿El final? Yo me iba contenta, pero él se quedó amargo. Me dije: No tendrá problema, encontrará a otra. Pero luego siguió llamándome por teléfono y deduje que tenía dificultades para encontrar sustituta. Hay amistades que... dejan huella.
 
     Me preguntaba y me pregunto qué clase de relación fue aquella: tenía tintes laborales, sentimentales, éramos amigos, antagonistas... Sí, aquel hombre se mostraba conquistador conmigo, atento, flores, invitaciones, regalos. Su intención era clara, pero al ver que no conseguía su propósito se encolerizaba sin demostrarlo, sin exteriorizarlo. La conclusión era clara: no me quería, quería únicamente satisfacer su deseo y no me dejaba, no me soltaba. Hubo un momento en el que comprendí su fin: necesitaba satisfacer su deseo para demostrarse a sí mismo que él estaba en lo cierto y que la decisión que tomó en su día fue la acertada, y para eso tenía que hundirme a mí. Ver esta dimensión del ser humano me hizo crecer interiormente.
 
    En la vida cotidiana hay que saber con quién te la juegas a todos los niveles, es -diría yo- fundamental. En el trabajo, en el vecindario, en los colegios, amistades, asociaciones... Y es que una amistad peligrosa te puede trastocar la vida. Él no tenía Piedad, de  hecho lo confesaba: a mí no me da pena nadie. Yo me decía, claro, la necesita para sí mismo. Aquella frase fue clave para deducir que era un desgraciado y que en parte él era el artífice de su desgracia. En la sociedad ocupamos un sitio y hay que saber guardarlo, manejar la situación: no ser víctima. Y luego hay inocentes o no tan inocentes que acaban siendo peligrosos, depende siempre de las intenciones. Los hay que se cuelan por la brecha para conseguir sus fines al precio que sea. Cuando uno se vale de la ocasión para colarse, las intenciones... no suelen ser honestas. La política es un nido de amiguismo, de amistades peligrosas, un coladero de los que entran por la brecha: especuladores, mediocres, embusteros, rastreros y hasta potencialmente ladrones. ¿A quién se le ocurre poner a un presunto caco como hombre de confianza? Esperanza... tan lista y pones a un enemigo público en el cargo, porque los corruptos son enemigos públicos. Yo creo que los lideres políticos, en su prepotencia, se dejan llevar de las apariencias, falsas apariencias. Hay rostros, miradas y acciones que no engañan, se ven, se sienten. Por otra parte si no sabes rodearte de gente de honesta, aprende. ¿O es que nos estamos habituando a dar cargos a charlatanes con buena presencia? Ser honesto, justo, trabajador es algo que no se lleva. De hecho muchos políticos han falseado sus estudios, esto es una realidad, cuanto mejor lo harán con sus cuentas. Falsear es mentir. Ocultar la verdad es mentir. Esconderse bajo una máscara es mentir. La corrupción política es la consecuencia de la podredumbre moral que se está viviendo, del caos que ha dejado la crisis económica.

Y ahora... la pregunta que hago siempre y nadie me responde, ¿cómo queremos a nuestros políticos con debilidades o sin debilidades? Qué pasa, que uno cuela, te chupa la sangre y te dejas, no activas las defensas, te comen el terreno y cuál es el paso siguiente: el hundimiento. Esperanza... qué te ha pasado, pues eso... que has sido víctima del amiguismo peligroso. Hay que tener cuidado con los infiltrados, con los que se cuelan con malas intenciones: en la vida y en la política.