domingo, 11 de junio de 2017



MEMORIAS DE UNA MUJER SIN PIANO
María Jesús Mayoral Roche 





Esa frase de que detrás de un gran hombre hay una gran mujer... Acabo de leer "Memorias de una mujer sin piano", las vivencias de la viuda de Luis Buñuel y se puede decir que el cineasta no sale muy bien parado: lo retrata como el clásico machista que nunca habló con ella de política, ni de religión, ni del surrealismo; que no la dejó trabajar ni realizar ninguna de sus aficiones, que le decía con quien debía relacionarse y con quien no. A pesar de todo, esta mujer confiesa que fue feliz al lado de Buñuel y que estaba enamorada de él. ¿...?

En sus mismas memorias la que mejor se retrata es ella: salta a la vista que es tonta. Hay muchos ejemplos en los que apoyarse, pero basta un par para ilustrar lo que digo. Luis Miguel Dominguín le regaló unos grabados y como no le gustaban los tiró, más tarde se enteró de que eran de Goya. ¡Qué tonta! -se dice a sí misma. Cuando murió su hermana no fue capaz de tomar una solución con los  magníficos muebles de la casa que habían pertenecido a sus padres, después de deshacerse de ellos, se dijo que los podía haber embarcado y llevárselos a México. 
Lo que hubiese sido interesante de estas memorias es que Jeanne nos hubiese contado lo que le aportó vivir 50 años al lado de un cineasta de la talla de Buñuel; pero confiesa que él la dejó al margen. Me falta en estas memorias la semblanza cotidiana de un creativo en plena efervescencia de rodaje, que nos hubiese acercado con anécdotas y delicadeza a los sentimientos, pasiones y temores de un genio. Pero claro... ella misma confiesa que Luis nunca le habló del surrealismo y que ella no entendió el cine de Luis. Esta declaración me parece tremenda. Si nos confiesa que él no la dejaba desarrollar sus gustos y habilidades, si no tenía ni voz ni voto en casa y si tampoco entendió su cine, qué podía admirar ella de Luis Buñuel. 
No logro entender lo qué llevó a esta mujer a escribir sus memorias: Buñuel no sale bien parado pero ella tampoco se salva. Por qué reprocha o se queja del machismo o autoritarismo de Buñuel después de su muerte, qué sentido tiene. Por qué se declara enamorada de él y luego lo traiciona desvelando sus defectos. Por qué confiesa que fue feliz al lado de Luis para luego declarar que él la tuvo al margen de casi todo; por otra parte deja claro que lo único que quería era una mujer dedicada a él como ama de casa. Y la mejor declaración de todas es que él le decía: Jeanne eres y has sido la mujer de mi vida. Probablemente, casi seguro, Buñuel se enamoró de la bondad de esta mujer, de su sencillez y por supuesto de su sumisión.
La lectura de estas memorias me ha hecho reflexionar sobre el perfil de esta mujer. Yo no sé si fue la clásica sumisa, sometida o dependiente. Porque ser sumisa puede ser cómodo, muy cómodo, más cuando un hombre te resuelve absolutamente todo y no te ves en nada porque te lo dan  hecho. Personalmente, me da la sensación de que esta mujer tenía pocos recursos, no sabía desenvolverse, y en cualquier caso Buñuel lo disponía todo. ¿Sometida? era más bien de dejarse llevar, abulia y comodidad más que otra cosa, le faltaba carácter. Y al no ser resolutiva, por fuerza se convierte en una mujer dependiente. Por otra parte el enamoramiento, a veces, puede ser un sometimiento voluntario. ¿Y qué hubiese dicho o cómo se hubiese quedado Buñuel al leer las memorias de su Jeanne? Decepcionado, supongo.
Ser la esposa de un creativo no es fácil, más bien es complicado convivir con un genio. Un genio, un creativo necesita su tiempo, su silencio. El poder creador llega a ser tan fuerte que obliga a apartarse del mundanal ruido, aislarse, quizá por eso Buñuel reconoció que Jeanne era la mujer de su vida, nunca se rebeló contra él, no le ocasionó problemas ni le montó escenas.
Otra cosa que me descoloca de esta mujer es que no hiciera nada para entender el surrealismo. Confiesa que Buñuel sólo hablaba de arte, política y religión con sus amigos, que su círculo cultural sólo era de hombres. ¿Y no se le ocurrió a esta señora escuchar a hurtadillas? ¿Leer a escondidas? ¿Intentar sorprender a su marido con algún comentario inteligente a los postres? A veces hay que ganarse ese sitio. A medida que lees este libro te das cuenta de la simplicidad de esta mujer, hasta llego a entender que Buñuel la amase pero que no perdiera con ella su tiempo en hablar de cine, arte, política, religión... Y es que entre Buñuel y ella había un abismo cultural, lo único que hubiese podido hacer por ella era cultivarla un poco y un creador no está para esas cosas.
Al final, Jeanne explica los motivos que la llevaron a escribir sus memorias; primero porque Luis escribió las suyas, en las que por cierto ella se queja de que no hablara ni mencionara para nada a su familia y segundo porque la animaron sus hijos con el fin de dejárselas a sus nietos. Ella las publica siendo consciente de que a Luis no le hubiese gustado nada y que se hubiese opuesto a ello tajantemente. 
Por lo que he leído, creo que ésta era una mujer llena complejos y frustraciones, que Buñuel la anuló por completo y que no tuvo que esforzarse mucho para conseguirlo. Después de una vida junto al cineasta se arrepiente de haberle hecho caso, de no haber impuesto su carácter a la hora de querer realizarse como encuadernadora, profesora de gimnasia o escultora. Ella misma se declara que tenía aptitudes para la música, la escultura, la encuadernación o la gimnasia y que Buñuel se opuso a que desarrollara estas actividades. Opino que, después de haber vivido una vida no merece la pena rebelarse a destiempo cuando está todo perdido. Y está bien eso de escribir memorias, pero las de esta mujer son una traición al genio muerto y creo que alguien debería haberla asesorado a la hora de escribirlas para no quedar retratada como una tonta integral. Digamos que estas memorias son una especie de venganza, una cura contra la frustración. Existe la posibilidad de que la editorial y quien dirigió estas memorias la convencieran para contar el machismo de Buñuel, por la sencilla razón de que eso vende. Si Jeanne Rucar hubiese contado las bondades como esposo de Buñuel, probablemente, sus memorias no hubieran visto La Luz. En una ocasión, mi médico y amigo, me pidió que le asesorara y supervisara una novela autobiográfica, que de hecho está publicada. La de este hombre es una vida muy interesante, por eso me brindé a hacerlo gustosamente. De principio a fin le di mi opinión, se la razoné y él me hizo caso en todo, cambió y omitió cuanto yo le dije. Hay que ser muy cuidadoso a la hora de editar una autobiografía, más cuando hay políticas y guerras de por medio, cuando todavía quedan supervivientes. Redactar es un ejercicio sencillo, contar tu vida es fácil; pero escribirla es otra cosa.
Y ahora toca la pregunta del millón... Si Jeanne Rucar se sintió anulada, apartada de la vida del genio, ¿por qué no lo dejó? Porque si hay algo que no se soporta y puede degradar a la persona es el sometimiento, que te anulen. Supongo que la falta de carácter es lo que la incapacitó a la hora de tomar una decisión. A pesar de todo, ella se mantiene en la afirmación de que fue feliz junto a él; pero a mí me cuesta creerlo y me cuesta creerlo por una sencilla razón, porque ella no declara ni demuestra en ningún momento de su vida estar en plenitud y tiene su lógica explicación: cuando te anulan es imposible vivir en plenitud y en el caso de estarlo, es una ficción. Más todavía, cuando se toca fondo entre la ficción y la realidad el vacío puede ser rompedor. 
Cuando mi tío vio el título de este libro, me comentó:
- Cuando se estrenó Viridiana en Estados Unidos, yo estaba allí y fui a ver la película. Recuerdo que como los americanos son así, la película empezó sin título ni preámbulos, tan sólo un enorme cartel que cubría la pantalla: Buñuel. 
Pues habrá que quedarse con eso. Quiero aclarar que quizá no he sabido comprender a esta mujer porque yo no pertenezco a la cofradía del arrepentimiento o del santo reproche -que dice Sabina-. Me parece poco elegante reprochar, pedir explicaciones. Las circunstancias son como son y hay que aceptarlas, sin más. La lectura de estas memorias me suscita otra pregunta, la pregunta que debería haberle hecho la escritora que le ayudó a escribirlas y que hubiese sido un buen final. Jeanne, ¿te compensó vivir 50 años junto a Luis? Porque a mí me da la sensación de que a pesar de sentirse enamorada y feliz, el cineasta la dejó amarga.

martes, 9 de mayo de 2017

En la Trasnochada

María Jesús Mayoral Roche 



LAS AMISTADES PELIGROSAS 
                         

 Pobre Esperanza Aguirre... Ella confió en Ignacio y él se la dio con queso. No vigiló... confiesa Esperanza en su hundimiento. ¡Qué políticos con tan poco fuste! Todos los políticos deberían tener como libro de cabecera uno del que omitiré el título y que es infalible... Estoy segura de que no lo han leído: cuestión de cultura. ¿Confiarse? Confiarse así... A cualquiera... Sin más... Otorgas un cargo político importante, te advierten sobre presuntas irregularidades y le preguntas al implicado sin más, te da explicaciones ramplonas y ya está; no abres una investigación, no haces averiguaciones, pasas por su palabra... Pues yo que llevo una vida normalita no suelo confiarme a nadie, estamos viviendo en el caos y la confusión se adueña de los actos, ciega al personal, a veces hasta lo idiotiza. Soy desconfiada por naturaleza y como dice una amiga mía: La desconfianza y el caldo de gallina no hacen mal a nadie.
  
En mis tiempos madrileños, un Jefe, viendo mis habilidades y conocimientos intentó exprimirme las ideas y criterios. Reconozco que fue una época muy divertida, a pesar de lo aplastante que resulta la Infantería, no pudo conmigo. Yo era ajena a mis habilidades innatas y él me enseñó a cultivarlas. Este hombre se coló en mi vida sin darme tiempo a  reaccionar: sabía que era la única manera. Lo poco que me quedaba  por aprender y escudriñar del factor humano me lo enseñó él; sin  embargo cuando la alumna aventaja al maestro... pasa lo que pasa...Empezó a hacerme faenas; algunas simpáticas y otras tirando al emocional fuerte con intención de hacer daño. Yo resistía sin problemas. Él sabía que había una barrera que no podía traspasar, porque si lo hacía me perdía y no estaba por la labor. Al final, cara a cara, se sinceró conmigo y me confesó que nadie le había dado la vuelta en la vida, que yo se la daba de continuo y que eso le jodía enormemente -nunca soltaba un taco- y se echó a reír. Me recomendó que debería afinar más mi carácter, que sacaría más en la vida. Yo le contesté que los caramelos envenenados no me iban, de hecho se los hacía tragar a los mismos que me los ofrecían y que a mí me sostenía el peso de la verdad, de mi verdad y que con ella iba por delante. De paso... le pregunté: ¿A ti quién te sostiene? Y contesté por él: ¿La mentira? Entonces bajó la cabeza y me confesó: Necesito mentirme todos los días para sobrevivir. 
Yo agradezco a este hombre cuanto me enseñó, fue una época divertida, interesante, aquella amistad me curtió... Porque él no reparó en medios para conquistarme, quería verme enamorada a toda costa aun sabiendo que lo tenía crudo. No le importaba humillarse sin necesidad ni jugar sucio con tal de conseguir su fin. Yo sabía que lo único que quería de mí era satisfacer su deseo y nada más, que nada ni nadie se le resistía y que yo era su presa de turno. Una presa que le servía una información con la que él se lucía en reuniones importantes y le advertía de los posibles fallos humanos de los de alrededor. También sabía que yo nunca le mentiría ni le daría problemas. Él me preguntaba: ¿Qué opinas de tal? ¿Qué opinas de cuál? Dime algo sobre tal escritor, dame tu opinión sobre tal novela, suéltame una de tus frases para lucirme... Por mi parte, yo lo admiraba, era un sabueso... me abrió los ojos a una cultura para mí desconocida, era muy divertido, con unas habilidades sociales increíbles, generoso y muy buen Jefe; a pesar de lo cruel que podía llegar a ser cuando  se le torcían las cosas. 

A qué viene esta historia, se trataba de una amistad peligrosa. Porque siempre hay un momento... y llegó el momento. Él era un hombre que no entendía un "no" por respuesta y presionaba psicológicamente.Yo me daba cuenta de cómo me aplicaba sutilmente toda su astucia mientras yo permanecía inalterable, me buscaba, fijaba la mirada y yo la mantenía sin problema. ¿Podría haber cortado esa relación? Sí, pero los daños colaterales hubiesen sido peores, se trataba entonces de mantener el tipo y de amor propio: a mí no me tumba nadie. Él había tejido hábilmente una red, sabía avanzar y no retrocedía. Cuando las cosas le iban mal se hacía el loco, era su momento más trágico, era un hombre infeliz, insatisfecho. Yo me pregunté: ¿Vas a ser capaz de dominar esta situación? 

    Este hombre se coló en mi vida como un ciclón, sin poder evitarlo, sabía dónde vivía y casualmente un día, con una excusa, se presentó en mi estación de metro por la mañana; esta casualidad la consolidó y todas las mañanas me esperaba en el metro para desayunar juntos antes de ir a trabajar. Yo solía ir con mi bono para no perder tiempo en la taquilla a primera hora de la mañana, pero un día tuve que sacarlo. Cuál no sería mi sorpresa cuando una de las cámaras del metro lo enfocaba a él y lo vi feliz, tranquilo; a pesar de sus cuarenta años parecía un adolescente enamorado. Me quedé helada, fatal... ¡Me estaba esperando a mí! Cuando lo vi en el andén su expresión había cambiado, estaba serio; pero yo ya había visto la realidad. Por supuesto tomé cartas en el asunto, puse tierra de por medio: vacaciones. Entre tanto salió publicado un concurso de traslados, al regreso era ya seguro que me metía en una vacante en Zaragoza. ¿El final? Yo me iba contenta, pero él se quedó amargo. Me dije: No tendrá problema, encontrará a otra. Pero luego siguió llamándome por teléfono y deduje que tenía dificultades para encontrar sustituta. Hay amistades que... dejan huella.
 
     Me preguntaba y me pregunto qué clase de relación fue aquella: tenía tintes laborales, sentimentales, éramos amigos, antagonistas... Sí, aquel hombre se mostraba conquistador conmigo, atento, flores, invitaciones, regalos. Su intención era clara, pero al ver que no conseguía su propósito se encolerizaba sin demostrarlo, sin exteriorizarlo. La conclusión era clara: no me quería, quería únicamente satisfacer su deseo y no me dejaba, no me soltaba. Hubo un momento en el que comprendí su fin: necesitaba satisfacer su deseo para demostrarse a sí mismo que él estaba en lo cierto y que la decisión que tomó en su día fue la acertada, y para eso tenía que hundirme a mí. Ver esta dimensión del ser humano me hizo crecer interiormente.
 
    En la vida cotidiana hay que saber con quién te la juegas a todos los niveles, es -diría yo- fundamental. En el trabajo, en el vecindario, en los colegios, amistades, asociaciones... Y es que una amistad peligrosa te puede trastocar la vida. Él no tenía Piedad, de  hecho lo confesaba: a mí no me da pena nadie. Yo me decía, claro, la necesita para sí mismo. Aquella frase fue clave para deducir que era un desgraciado y que en parte él era el artífice de su desgracia. En la sociedad ocupamos un sitio y hay que saber guardarlo, manejar la situación: no ser víctima. Y luego hay inocentes o no tan inocentes que acaban siendo peligrosos, depende siempre de las intenciones. Los hay que se cuelan por la brecha para conseguir sus fines al precio que sea. Cuando uno se vale de la ocasión para colarse, las intenciones... no suelen ser honestas. La política es un nido de amiguismo, de amistades peligrosas, un coladero de los que entran por la brecha: especuladores, mediocres, embusteros, rastreros y hasta potencialmente ladrones. ¿A quién se le ocurre poner a un presunto caco como hombre de confianza? Esperanza... tan lista y pones a un enemigo público en el cargo, porque los corruptos son enemigos públicos. Yo creo que los lideres políticos, en su prepotencia, se dejan llevar de las apariencias, falsas apariencias. Hay rostros, miradas y acciones que no engañan, se ven, se sienten. Por otra parte si no sabes rodearte de gente de honesta, aprende. ¿O es que nos estamos habituando a dar cargos a charlatanes con buena presencia? Ser honesto, justo, trabajador es algo que no se lleva. De hecho muchos políticos han falseado sus estudios, esto es una realidad, cuanto mejor lo harán con sus cuentas. Falsear es mentir. Ocultar la verdad es mentir. Esconderse bajo una máscara es mentir. La corrupción política es la consecuencia de la podredumbre moral que se está viviendo, del caos que ha dejado la crisis económica.

Y ahora... la pregunta que hago siempre y nadie me responde, ¿cómo queremos a nuestros políticos con debilidades o sin debilidades? Qué pasa, que uno cuela, te chupa la sangre y te dejas, no activas las defensas, te comen el terreno y cuál es el paso siguiente: el hundimiento. Esperanza... qué te ha pasado, pues eso... que has sido víctima del amiguismo peligroso. Hay que tener cuidado con los infiltrados, con los que se cuelan con malas intenciones: en la vida y en la política.

martes, 7 de marzo de 2017


CRÓNICA IRREAL
Por Azulenca



Yo... Bueno... En fin... Visto lo que hemos visto en Palma, Caso Nóos,  sinónimo de lucro o ¿no?, los antecedentes, sus consecuencias y aunque no ha habido sorpresas; sí ha habido indignación entre la ciudadanía, como dicen ahora. Ya lo predijo el oráculo de Pontevedra, Mariano: a la Infanta le va a ir bien. Si a los españoles nos encuestaran a pie de calle sobre nuestros reyes favoritos, los reyes que más satisfacciones y alegrías nos han dado en los últimos siglos; no dudo que la inmensa mayoría respondería que los mejores reyes en nuestra historia son los reyes de la baraja, que para eso es española. Y es que con ellos lo mismo ganas, que pierdes, que cantas las cuarenta, que matas, que echas un órdago... Y sobre todo son unos reyes de bar, de alterne, de copa y puro cuando se podía y es que a los españoles nos han quitado hasta los humos. Y luego están los reyes serios, los del ajedrez, con reglas de juego y jaque mate, que es una forma muy elegante de terminar la partida. A lo que voy, los de carne y hueso...dejan mucho que desear; aunque sí nos ceñimos a la historia de alcoba son como siempre, mucha cabeza adornada y poca sesera: bien con corona o cornamenta. Bueno, hay que ser justos y salvar de esta crítica a los Reyes Católicos, Carlos III y algún otro.
En este último mes los  partidos políticos han hecho unos   congresos de  carnaval y chirigotas,   era tiempo de ello. Los chicos  de Podemos se congregaron en Vistalegre, que para eso son antitaurinos pero les gusta tirarse al ruedo. La Bescansa, la loba capitolina, se ha cansado de amamantar a sus cachorros Errejón e Iglesias y se ha distanciado de ellos, quizá para atender a su bebito que ya se irá sólo. Lo mismo lo lleva un día de estos al Congreso con un andador para que recorra el Salón de los Pasos Perdidos y lo encamine ya de paso a su futuro. Y es que la política hay que mamarla ya desde pequeño y en el Congreso. El final en Vistalegre fue apoteósico, con Cañamero, el Teniente General José Julio, el actor Pepe Viyuela. Sólo faltaba Carmen Lomana al lado de Monedero, así en plan de pareja ficción. Lo dicho, lo de Podemos en Vistalegre fue de chirigota.
Y si lo de Podemos fue de chirigota, los del P.P fue estuvieron en su línea, tipo murga. Hicieron un congreso al estilo FITUR, con mucha credencial, mucha intervención en plan buen rollito y con diapositivas de paisajes españoles y una de gambas, supongo, al final del mismo. Mariano, incombustible Rajoy, salió reforzado y aclamado sin hacer nada. El triunfo de Mariano consiste en no hacer y dejar a los suyos a su suerte y si salpica que a él no le manche. Y luego la Cospedal ha descubierto los beneficios de pedir perdón, que al parecer debe tener los mismos principios que los del aloe vera que lo cura todo; visto los buenos resultados que ha cosechado, ahora se pasa el día  pidiendo perdón a todo el mundo. Pide perdón por el Yak-42, pide perdón por  la corrupción y la veo que se encuentra bien en el papel de penitente.  ¿Y Mariquita PP, Sor Aya? A ésta le va peor, su gestión catalana hace aguas.  Lo único que ha conseguido es la foto de cuento así como de Pulgarcita  con el ogro, una foto de pareja imposible: Soraya y  Junqueras. Ella que se  las prometía felices, yo creo, quemando  a su antagonista Cospedal con el caso de Yakovlev y cargándole más trabajo. Pero Miss Feria Albacete ha podido con todo, se nota que va bien asesorada y que se rodea de gente de confianza. Porque yo a Lola no la creo capaz de salir adelante por sí misma, está claro que se ha echado un logógrafo en condiciones. Por ella misma hubiese pedido un perdón en diferido, la explicación de esta mujer tuvo su momento y se retrató en él. Defensa es un Ministerio muy particular con un engranaje muy simple. Lo fundamental para triunfar como Ministro/a de Defensa, es que el Ejército no transporte cadáveres, es decir, que no haya acciones o accidentes con consecuencias mortales. Y otra más, que se haga ver que se hace mucho, que se va reducir todo y que luego se quede todo igual. Con esto a triunfar. Los mejores Ministros de Defensa son aquellos que no se recuerdan. En el duelo Soraya Cospedal, de momento, veo que Lola se afianza y gana terreno a la peque.
Quiero mencionar a un personaje que me parece enternecedor, nuestra abuelita Carmena. Esa alcaldesa madrileña que recoge las latas del suelo por las mañanas, que hace peatonal la Gran Vía y reduce el tráfico pero no la polución. Veo que esta mujer al paso que va, convertirá la Gran Vía en la Pradera de San Isidro y la Plaza de España en un hortal con un lavadero público y tendedero. Dentro de nada los autobuses llevarán en el techo parterres con potos o huertos acolchados. Y cuando vea el recibo de eléctricas del alumbrado público, lo mismo deja Madrid a oscuras y regala linternas al personal. Carmena es mucha Manuela.
Y luego la pandilla PSOE y las primarias. No sé, siempre igual, estos meten siempre dos o tres nombres en el bombo y luego colocan a otro, un desconocido. Ni será la casta Susana, ni el Patxi de Barrio Sésamo, ni el Sanchecillo valiente... Será algún otro, uno de esos que no conoce nadie, pasa siempre. 

domingo, 26 de febrero de 2017



POR EL MAESTRAZGO  ARAGONÉS, TEMPLARIOS



El pasado jueves vino a visitarme mi amigo Fidel de Castellote, un gran conocedor del Maestrazgo, de su historia, de sus parajes, de su arte... Y me dejó la última reedición de su libro.
En la amena lectura de este libro podrás descubrir la época medieval de sus pueblos, un viaje al medievo que te invitará a pensar qué había en el saber de los Capellanes Templarios; un saber que quedó plasmado en una simbología exotérica, escondiendo así un significado ancestral del saber traído por los celtas y de oriente. Y si te decides visitar estas tierras encontrarás por tu cuenta en sus muchas ermitas el punto teúrgico y telúrico, imaginarás a los caballeros guerreando y cómo se defendieron en el recinto cerrado de Cantavieja o en el castillo atalaya de Castellote. Y te preguntarás qué había en el pensar de sus gentes que no quisieron ir contra la Orden del Temple, por lo que el rey de Aragón Jaime II tuvo que traer tropas de otros lugares para lograr su capitulación, para al final ser deportados. Y si te sientes con deseos de descubrir su lado más espiritual, podrás leer alguno de sus rituales e incluso recrearlo. Este librito es una guía para bucear en la historia medieval donde además podrás descubrir los Albores del Temple entre los años 1.111 y 1.118.
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Podrás adquirir el libro en la Librería Albareda (Zaragoza) o en los centros de Turismo de Castellote y La Iglesuela del Cid. Precio 10 €. O contra reembolso (+2€ gastos de envío) dirigiéndose al autor F.Alejo Puig. C/San Roque-9 Castellote (Teruel) 44560.