miércoles, 6 de marzo de 2013

Patrones literarios: Gogol, Dostoievski y Saramago

María Jesús Mayoral Roche


                              


Hay una fuente inagotable de la que nos podemos servir los escritores, me refiero a los patrones literarios; tema que me fascina y del que me he servido para hacer alguna novela y del que seguiré hablando en esta sección.
La milenaria existencia de la humanidad, así como su evolución, nos demuestra que el ser humano quiere ser único e irrepetible. A esto me atrevería a añadir, que ningún ser humano quiere ser igual a otro sino superior. Es imposible que haya dos seres humanos iguales en el mundo; sin embargo la  sólo posible dualidad de un individuo puede convertirse en una obsesión. “El doble”, una de las novelas menos conocidas o leídas de Dostoievski, aborda este tema en profundidad y nos hace reflexionar ante una situación que bien podría calificarse de surrealista. ¿Cómo es posible que existan en el mundo dos personas idénticas? Esta pregunta inevitablemente da paso a otra. ¿Qué pasaría si eso sucediera?
“El Doble” está inspirado en un relato de Gogol titulado “El Capote”. Aunque  ambas tienen como denominador común a un mediocre funcionario ruso que acaba siendo víctima de sí mismo; en “El doble” sólo subyace la clara influencia de Gogol en Dostoievski, de hecho reconoce que ha crecido con sus relatos. El tema de la novela no era nuevo, pero Dostoievski lo mejora notablemente dándole innovadores matices psicológicos, sin perder la ocasión para criticar la burocracia gubernamental y mostrar los defectos de la sociedad que le tocó vivir.  Dostoievski fue bastante criticado en su época por haberse inspirado en el relato de Gogol para hacer su novela. En este punto quiero añadir, que los patrones literarios sólo sirven para ser mejorados o reinventados y Dostoievski cumple de sobra  con este requisito en su novela “El Doble”.
En este punto me pregunto, ¿qué dirían estos detractores de Dostoievski al leer “El Hombre Duplicado” de Saramago? Leer su sinopsis resulta sorprendente; pero resulta todavía más sorprendente leer la novela del portugués, que no deja de ser un calco mal actualizado de la novela del ruso. En pleno apogeo de la psicología y hasta de la clonación, Saramago ni siquiera se molesta en reinventar el perfil decimonónico que trazó Dostoievski: un hombre mediocre y depresivo que se encuentra con su doble. Podría ser más indulgente en mi crítica, si Saramago sólo hubiese tomado el perfil del personaje; pero también se ciñe al mismo planteamiento: suplantación de personalidad, situaciones confusas, dos hombres iguales que se van buscando y una mujer de por medio. La conclusión de Saramago en su hombre duplicado, para no variar el patrón, también es la misma: no puede haber dos hombres iguales, por tanto uno debe desaparecer. Cuando la creatividad brilla por su ausencia, para qué cambiar el título de la novela. ¿Hay alguna diferencia entre “El Doble” y “El Hombre Duplicado? La lectura de ambas novelas por fuerza me obliga a compararlas, y es sabido que las comparaciones resultan odiosas.
Después de esta exposición la conclusión es muy simple: cuando un escritor recurre a un patrón literario para hacer una novela o cualquier otro trabajo, debería ser para reinventarlo, para actualizarlo y elevarlo a la máxima potencia. De lo contrario, el escritor quedará reducido a un imitador mediocre.

10 comentarios:

  1. Hola, me gustaría que expliques más qué es un patrón literario. Entiendo que no estás hablando de un argumento. Me cuesta entenderlo

    También me gustaría saber qué opinas de Nabocov y si piensas que comparte algo con sus compatriotas del pasado.

    Me ha encantado leer esta entrada.

    Gracias

    Vlad

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    1. Un patrón literario consiste en tomar cualquier obra de la Literatura Universal y reinventarla, mejorarla, actualizarla; servirse de ella como base o estructura para hacer otra obra nueva. En muchos casos, la mayoría, el autor no suele desvelar ni las fuentes ni decir que se ha acogido a esta fórmula. Y por lo general son los muy lectores los que descubren los patrones literarios. De todas formas tengo más patrones, ya los irás viendo.

      Tanto Tolstoi como Dostoievski son los padres de la novela rusa y los rusos son muy rusos. Yo diría "novelón" ruso. Gogol lo es también, pero hay que tener en cuenta que Gogol es Ucraniano y no sabría dónde meterlo. En cualquier caso esto es más cuestión de política que otra cosa.

      Saludos.

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    2. y ¿qué opinas de Nabocov? Vlad

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    3. No te puedo decir mucho, sólo me he leído Lolita y esto no es suficiente para dar una opinión.

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  2. Creo que aquí también se pude aplicar aquello de:" para una fotocopia mala me quedo con el original". No he leído El Hombre Duplicado, pero después de escucharte, no lo haré.

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    1. Harás muy bien, es un peñazo. Saramago escribe muy bien, pero en ocasiones se hace muy pesado.

      Gracias por vuestros comentarios.

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  3. ¿Entonces estamos hablando de un "supuesto plagio"?.Por que no he leido ninguno de los dos; pero ya solo con un título tan similar.¿O de una imitación? no me queda del todo claro.

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  4. Esto es una chapuza de esas que se hacen cuando no hay ideas y toca publicar.

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  5. No pude explicarme mejor porque hice el comentario desde un teléfono móvil y escribo muy mal con ese teclado tan pequeño. Lo cierto es que no sé por qué Saramago cogió esta novela del genio ruso para hacer otra similar. De todas formas Saramago está en su derecho de hacerlo, las ideas están ahí y se pueden hacer uso de ellas, quiero decir que las ideas una vez publicadas son patrimonio de todos y se pueden trabajar con ellas sin problema alguno. Otra cosa es la falta de originalidad, más, en un escritor de la talla del portugués al tomar una novela, ya digo, para escribir más de lo mismo sin aportar nada nuevo. De todas formas, tengo más ejemplos sobre patrones literarios que iremos viendo. Es un tema interesante.

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  6. No estoy para nada de acuerdo con esta opinión. He leído las dos novelas y es verdad que parten de una premisa Común, en las dos el protagonista se encuentra con su propio duplicado, pero a parte de compartir ese punto de partida las dos obras no tienen nada que ver, ni en su estructura, ni en su extensión, la de Saramago triplica la del maestro ruso, ni en sus personajes ni en el desarrollo.
    En la de Dostoyevski el protagonista se desdobla en un momento de una criáis personal muy intensa, aparecen dos personas no sólo con la misma apariencia, sino con el mismo nombre, apellido y el mismo trabajo, en cambio en la obra del maestro luso Tertuliano, el protagonista descubre que un actor llamado Antonio Claro es exactamente igual que él; un hombre que tiene otra profesión, otra pareja, otra familia, etc.
    Dostoyevski Hace un retrato de un ser humano que sufre una criáis psicológica profunda y Saramago hace un retrato más reflexivo de un hombre que descubre que existe un ser humano exactamente igual que él en la misma ciudad en la que vive.

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