martes, 20 de noviembre de 2012



POSTALES  CON  RECUERDOS
Por María Jesús Mayoral Roche



Capri







          Leí tu carta en el barco de regreso a Nápoles. Me preguntas, ¿qué es la felicidad y cómo hallarla? Me consideras una persona feliz, puesto que me lo preguntas.
          Bajo un atardecer violáceo el barco se alejaba, Capri con su balconada de casitas quedaba atrás; a mi derecha la luna se asomaba por el Vesubio, a mi izquierda un sol ígneo encendía el horizonte marino. El aire en la cubierta del barco despertaba más mi deseo de vivir y pensaba: lástima que estos momentos no se puedan llevar ni guardar en ningún sitio para poder disfrutar de ellos. ¿Dónde está la felicidad? En el momento, únicamente en el momento. Para algunos filósofos la felicidad es una forma de la memoria. En el pasado no se puede buscar la felicidad porque el pasado en el presente se convierte en nostalgia, y cuando recurrimos a la nostalgia es porque el presente no nos agrada. Busquemos el momento, hagamos que siempre sea ese momento el que nos dé la felicidad; ya sabes que es una amiga algo escurridiza, pero al fin y al cabo, amiga.
          Recuerda: pasarás por la vida, dejarás buenos recuerdos a tus amigos, pero nadie te despedirá cuando te veas obligado a continuar tu camino. Pasado el trecho no vuelvas atrás porque ya nada es igual, no te entristezcas y sigue la vida; en otra parte hay alguien esperándote y si no lo hay, lo habrá. Recoge las hojas amarillas del suelo otoñal y guárdalas como recuerdo. ¡Ese es el momento! Soplaba el primer viento frío, corrí tras ellas, no se dejaban atrapar y recogí con tristeza varias hojas del árbol de los Cien Escudos y pensé: volverá la primavera y veré de nuevo en otro lugar las copas de los castaños de Indias floreadas, ese será el momento y sin duda será mío. Ese es el momento, la esperanza que nos hace vivir, que nos hace sentir que somos nosotros mismos.
           ¿Dónde está la felicidad? En el momento, en el momento que sentimos la vida. Me dices en tu carta que no sabes retener la felicidad. Nada que se retiene da buenos resultados, déjala en libertad. No tengas miedo, una felicidad con alas regresa, habrá otros momentos, procura que sean intensos.

Fragmento de mi libro  epistolar “Cuore Ingrato” (Sin publicar).

domingo, 18 de noviembre de 2012



LITERATURA EN LA CÁRCEL

Por María Jesús Mayoral Roche


Primera Parte





Dicen que los grandes descubrimientos son fruto de la casualidad; sin embargo todos sabemos que la casualidad no existe. Sentada en un banco, frente a la prisión de Torrero, me hacía estas componendas causales mientras apuraba un cigarrillo y unas cuantas ideas de última hora. No, lo mío no era miedo. El músculo parlante se me había adherido al velo palatino y la micción nerviosa me amenazaba; pero aquellos síntomas no eran del todo alarmantes, las piernas todavía me respondían. Comprobé la hora, faltaban diez minutos para que apareciera el educador del centro penitenciario. Mi inveterada experiencia psicoanalítica ante situaciones apuradas me recomienda que procure no pensar en nada, ya se encargará el subconsciente de vomitarme el resto de algún naufragio perdido. Aunque podría ser menos escatológica y decir que, en ese trance agónico que propicia la impotencia ante lo inevitable, la memoria te devuelve imágenes perdidas.

Treinta y tres años atrás estaba en ese mismo lugar, iba de la mano de mi padre y a la altura de aquel siniestro edificio se me ocurrió preguntarle por sus inquilinos. Mi progenitor, que no desperdiciaba la ocasión ni la esperanza de curarme el tabardillo a puro moralina, me contestó con esa edificante sutileza tan propia en él: “Aquí encierran a los revoltosos”. Yo, que las cazaba al vuelo, debí quedarme petrificada, pues se apresuró a puntualizar: “A los que de mayores siguen siendo muy revoltosos”. Respiré algo más aliviada: aún estaba a tiempo de enmendar la plana. No sé si lo mío era casualidad o causalidad, lo cierto es que estaba en el mismo sitio y en el mismo estado.

La presencia del educador me devolvió al presente. Todos estos psicopedagogos modernos serán grandes expertos en componer mentes, enderezar conductas y arreglar comportamientos; pero carecen de tacto a la hora de tratar con personas normales. Me echó un vistazo de arriba abajo y sin conocerme de nada me dijo:
- Es la primera vez que visitas una cárcel, ¿no? Esto es otro mundo. El muchacho que dio ayer la charla no supo hacerse con ellos, fue una lástima. A los actos culturales suelen acudir pocos, casi siempre son los mismos, eso suponiendo que no haya algo mejor en la televisión. Tal vez asistan y te quedes hablando sola; si el tema no les va se largan. Estos son así, como aquí todo es voluntario. No te asustes de lo que veas ni te sientas intimidada ante ciertos rostros: las drogas hacen estragos.

Ante aquellos prolegómenos mi músculo parlante se desprendió del velo palatino y la micción nerviosa dejó de incomodarme; esbocé una sonrisa arcaica al arreglador de comportamientos y apreté los puños con rabia: mi amor propio se había puesto en marcha. Con un trío de ases en la mano mi charla literaria no podía ser un fracaso. Lo cierto es que fallar con Dostoyevski, Wilde y Miguel Hernández hubiera sido para mí algo imperdonable. Hablar de cultura en la cárcel es como hablar de los manantiales en el desierto. A los presos les gusta rajar de los funcionarios (antiguamente llamados carceleros), insultar al Subdirector de Tratamiento, quejarse de su condena y de Instituciones Penitenciarias, en fin, charlar de sus cosas. Sin embargo, conocer la vida de tres escritores que habían padecido la miseria del presidio no les dejó indiferentes. Cualquiera que proponga en un centro penitenciario el más leve esfuerzo mental corre el riesgo de oírse lo siguiente: “Todo eso es muy bonito, está muy bien; pero a nosotros para qué nos sirve. ¿Usted cree que la sociedad nos dará una oportunidad cuando salgamos?” Mi respuesta les dejó desorientados: “Quien no lee se pierde media vida. La lectura es evasión, es terapia, es emoción, es cultura, es diversión, es todo. Podéis leer un libro y comentarlo entre varios, siempre habrá puntos de vista diferentes, cada uno sacará sus propias conclusiones”. Esta proposición no cayó en saco roto y mi oferta de abrir un taller de Literatura en la prisión no la despreciaron.

(Continuará...)

jueves, 15 de noviembre de 2012


MIÉRCOLES DE CINE

Por Maria Jesús Mayoral Roche




 

Género: Acción 

Director: Sam Mendes

Intérpretes: Albert Finney, Ben Whishaw, Bérénice Marlhe, Daniel Craig, Helen McCrory, Javier Bardem, Judi Dench, Naomi Harris, Ola Rapace, Ralph Fiennes y Rory Kinnear.

Nacionalidad y año de producción: EE.UU 2012

Duración: 143 min.

Fecha de estreno: 31-10-2012

Productora: MGM (Metro Goldwyn-Mayer) (aka MGM-UA), EON Productions, Dajap.

Guionista: Neal Purvis, Robert Wade, John Logan.

Fotografía: Roger Deakins.

Distribuidora: Sony Pictures Releasing de España.  

Música: Thomas Newman



 

El miércoles al cine. Skyfall. Bond, James Bond, al servicio del Imperio Británico y lo demuestra como nunca. Para empezar no estuvo mal una persecución de 20 minutos -de esas que tanto gustan- por el Gran Bazar de Estambul, comiéndose las esquinas de las callejas en un todoterreno hasta subirse en moto por los tejados, para finalmente jugársela  en un tren. Y si alguien piensa que estamos asistiendo a un presunto final, entonces empieza la película con una cabecera de lujo al estilo de siempre a la que pone voz Adele.


 

Después de dos miércoles de cine dramáticos, Skyfall ha sido como un soplo de aire fresco. Se agradece una película de acción con todos los elementos, sin dejarse uno, de una superproducción. En Skyfall el protagonista no defrauda sino que además se revaloriza. Daniel Craig encarna a un Agente 007 talludito y demacrado que con los años va perdiendo puntos; pero más vale el perro por viejo… El éxito de esta superproducción, con un personaje de ficción que cumple 50 años en pantalla, lo han conseguido porque lo han reinventado y debo decir a favor que lo han hecho magníficamente. Todo cambia y seguirá cambiando; pero no sólo cambia sino que además evoluciona. El James Bond antiguo con figura de maniquí impoluto y métodos sofisticados ha muerto; el perfil del nuevo James Bond es el de un hombre de acción que se la juega, se cansa y se mancha. Eso sí, y no cambia, 007 muestra siempre su silueta más elegante.

Y ¡ojalá! los burócratas fueran como los encarnados por Judi Dench y Ralph Fiennes; burócratas que también envejecen, con principio y fin. Me ha encantado el escenario de un MI6 vulnerable. Es una película con muchos detalles, especialmente el de una lucha convertida en danza al son de una banda sonora que pone la guinda a la escena. Skyfall es una película de acción pero no al extremo, me estoy refiriendo a las anteriores interpretadas por Daniel Craig. Y otra novedad: las mujeres guapas juegan un papel muy secundario. La crítica ha dicho que esta nueva película del agente 007 retoma y supera las interpretadas por Sean Connery, yo estoy de acuerdo.

En cuanto a Javier Bardem se luce en su papel, lo tenía fácil eso encarnar a un villano repulsivo con pelo oxigenado al que no le pone voz en español; al parecer el personaje se supera en V.O.

domingo, 11 de noviembre de 2012


LA TOSCANA EN TREN DE VAPOR

Por María Jesús Mayoral Roche





La Toscana en tren de vapor
Traducción de Elena Martínez
Pequeña Biblioteca Gadir
164 Páginas- Precio 12 €
ISBN: 978-84-96974-95-1



Dentro de todo lo que no ofertan esas isletas cubiertas de celulosa a las entradas de las librerías, ni tampoco es frecuente encontrar en sus estantes, está este librito: “La Toscana en tren de vapor” (Carlo Collodi). Fuera de su cuento infantil, Las aventuras de Pinocho, la obra literaria de este autor toscano es poco conocida en España. “La Toscana en tren de vapor” fue uno de los encargos que recibió Collodi con el fin de venderlo en las estaciones de tren, está considerada además como una de las obras más importantes de este escritor y la que lo dio a conocer al público.
"La Toscana en tren de vapor" nos descubre un Collodi inédito. El título original en italiano es “Un romanzo in vapore. Da Firenze a Livorno. Guida Storico-Umoristica”. El autor nos cuenta con cierta ironía su visión de La Toscana vista desde el tren, haciéndonos las recomendaciones necesarias para viajar en este novedoso medio de locomoción; es un librito lleno de evocaciones, reseñas históricas, anécdotas y peculiaridades. El particular sentido del humor de Collodi se envuelve de sutileza para bromear con el lector, acompañándolo para hacer el recorrido de la Línea Leopolda (Florencia-Pisa-Livorno). Sería difícil clasificar este librito en un género literario preciso, a mí me parece una pintoresca guía de viaje que tuvo que ser innovadora en su tiempo, quien la lea se dará cuenta de que el autor se deja llevar por el espíritu del verdadero viajero para contarnos lo que le van sugiriendo el paisaje, poblaciones, monumentos y estaciones, mezclándolo con pensamientos, vivencias, situaciones y gentes. Y cuando el tren hace un alto en una estación importante, Collodi nos recuerda los cafés, teatros y las especialidades industriales de la población.
El libro se estructura en capítulos y subcapítulos, especialmente curiosos son El Vademecum del Viajero, ¡Una reflexión en Fiacres! o Una novela. Collodi resulta original en el planteamiento y desarrollo de esta novela-guía humorística.
Para todos amantes de la cultura italiana quiero decir y recomendar, que www.gadireditorial.com ofrece una selección de obras de autores italianos, algunas muy interesantes. Los libros publicados por esta editorial están cuidadosamente presentados; tanto en la encuadernación como en la traducción. “La Toscana en tren de vapor” pertenece a la colección que Gadir titula como Pequeña Biblioteca, libritos de viajes manejables y con encanto. Me refiero a esos libros que parecen antiguos y que gusta tenerlos entre las manos.